Pobre Jobs | Friday 9 February 2007

Los DRM’s siguen siendo una fuente inagotable de noticias. Sí, lo siento, voy a hablar de nuevo sobre estas medidas tecnológicas tan ineficaces como controvertidas; si eres de los que están hartos de oír hablar de ellas, creo que es mejor que tengas paciencia porque el tema va para largo.

El que parece que está harto de ellas (quién lo diría) es Steve Jobs, el que hasta ahora parecía que era el principal (y único) beneficiario de este tipo de medidas tecnológicas protectoras de obras creativas. Jobs, en una carta publicada en la web de Apple, se defiende ante las críticas y presiones en Europa por su régimen (que es el de todos) de DRM’s, y lo hace de forma sorprendente (no se me ocurre otro calificativo), y echando la culpa a las discográficas. No he sido el único sorprendido, Denken Über y Antonio Ortiz también comentan la carta; y Enrique Dans, a su modo.

Pero vamos con la carta. Jobs se queja de que la decisión de usar DRM’s no fue una idea suya, sino una imposición de las discográficas, que si hubiese sido por ellos, la música que venden a través de iTunes no llevaría incluida ninguna medida tecnológica de protección. Es cierto que la industria fonográfica, a la hora de conceder autorizaciones para explotar sus canciones online, imponía a los prestadores la utilización de medidas tecnológicas, pero no es menos cierto que Apple se ha beneficiado (y mucho) de esa imposición.

Me ha resultado curiosa la explicación de por qué hasta ahora no han licenciado su tecnología DRM FairPlay. Según Jobs, el motivo por el que nunca han licenciado su FairPlay es para preservar las claves de dicho sistema, y así evitar que se produzcan fugas por culpa de la falta de diligencia de los licenciatarios. A pesar de ello, reconoce que es posible que su DRM pudiese ser vulnerado, aunque afirma después que ellos están plenamente preparados para “reparar” dicho daño de forma rápida y coordinada. Creo que no conoce la existencia de muchos programas que, o rompen la medida tecnológica, o “graban” la música reproducida con DRM. Además afirma que esto tiene tanta lógica, que quizá sea el motivo por el cual Microsoft ha migrado de un sistema licenciado a terceros (Plays for Sure), a otro sistema completamente cerrado (Zune).

He tardado un día en escribir sobre este tema porque quería leer las reacciones a la noticia. El Consejo de Consumidores de Noruega, el mismo que hace una semana criticaba y hasta sancionaba las prácticas de Apple, ha dicho ahora que

“Está claro que las compañías discográficas comparten la responsabilidad por la situación de que los consumidores están atrapados. A pesar de ello, no importa a qué acuerdos ha llegado el iTunes Music Store, ellos siguen siendo la compañía que está vendiendo música a consumidores y son los responsables de ofrecer a los consumidores un acuerdo más justo en base a la legislación noruega”.

La RIAA también ha hecho una declaración respondiendo a Jobs; me quedo con la siguiente afirmación:

“Si Apple ofreciese licencias de FairPlay a otras compañías tecnológicas, sería un avance bien recibido y sería una victoria real para fans, artistas y compañías discográficas. Hay muchos servicios que intentan obtener una licencia del DRM de Apple. Esto permitiría la interoperabilidad que nosotros hemos estado argumentando durante mucho tiempo”.

Y bueno, el escenario ideal sería la existencia de una única y universal tecnología DRM que permitiese a los consumidores realizar usos justos de las obras digitales, pero a falta de dicha interoperabilidad y esa estandarización de tecnologías, lo más sensato sería permitir a todos los reproductores leer cualquier archivo, sin importar de dónde procede. Además, según la industria, la finalidad de los DRM’s es evitar la piratería y la libre reproducción de obras protegidas, pero ¿qué se pretende evitar cuando la realidad es que cualquier obra está disponible en las redes peer to peer? ¿no sería más beneficioso para la industria permitir la venta de música sin DRM compatible con cualquier reproductor?

DRM, ¿sí o no? | Thursday 18 January 2007

Me manda Ramón Rey (podcaster del excelente Esquiva Esto) una noticia de Slashdot que dice lo siguiente: Mandatory DRM for Podcasts Proposed (Proponen imponer DRM’s a los podcast). El titular de la noticia es, cuanto menos, atrayente, y como el contenido de la misma no dice mucho más, nos tenemos que ir a varios enlaces que dan para comprender la tergiversación de turno.

La noticia habla del PERFORM Act (“Platform Equality and Remedies for Rights Holders in Music (PERFORM) Act”, los americanos son así de creativos a la hora de titular sus leyes, aunque mi preferida es la famosa USA PATRIOT Act, acrónimo de Uniting and Strengthening America by Providing Appropriate Tools Required to Intercept and Obstruct Terrorism Act of 2001). Bueno pues el PERFORM Act pretende, además de establecer un sistema de royalties más justo, imponer medidas tecnológicas para impedir determinadas grabaciones a partir de las señales de audio (ya sea mediante satélite, cable, ondas hertzianas, o Internet).

Se trata, no de evitar la grabación en sí, sino la protección ante determinados actos de grabación; es decir, se podría grabar un programa de radio (música incluida), pero no programar un dispositivo para que te grabase todas las canciones que pusiesen de un determinado artista.

Además, la medida se aplicará a servicios de radio (en cualquier forma, satélite, cable, etc.) y no a cualquier entidad (o persona) que ofrezca contenidos, por lo que, en principio y como es lógico, los podcasters estamos exentes, a pesar de lo que prodigan determinados titulares.

Y diametralmente en el lado opuesto está la medida de la FNAC y Virgin en Francia, que empezarán a comercializar música sin DRM a través de sus servicios online, con 150.000 y 200.000 títulos respectivamente.

Me parece una iniciativa valiente e interesante que puede servir como medida de presión a la industria discográfica y a los desarrolladores de DRM’s para que pongan por fin un poco de coherencia y sensatez en este sector. Si todos los vendedores de música se niegan a comercializar música con DRM porque vuelve un producto atractivo en un estrobo, puede que las discográficas se sientan presionadas a alcanzar acuerdos que den lugar a un DRM estándar, universal, justo y “consumer-friendly”.

Otra prueba más de que la realidad suele ir por delante de las leyes.

¿Qué futuro le espera a las medidas tecnológicas? | Thursday 11 January 2007

Lo primero pediros disculpas por la excepcional falta de actividad tanto en el blog como en el podcast, motivada en gran medida por los proyectos que estamos cerrando estos días y que verán la luz (catódica) dentro de poco.

Llevo varios días recopilando noticias sobre medidas tecnológicas de protección (anti-copies y DRM’s), y aunque Antonio Ortiz me ha pisado el tema hace unos minutos, me apetece dar mi punto de vista ante tantas noticias.

A Apple, la presión por su monopolio de facto en la industria de música online y de reproductores MP3’s, motivada en parte por su restrictivo DRM FairPlay, empieza a generar movimientos judiciales. Leí la pasada semana que en Julio se presentó una demanda con Apple por prácticas monopolísticas, “por utilizar restricciones tecnológicas innecesarias e injustificables en la mayoría de sus productos más populares, en un esfuerzo por restringir las opciones de los consumidores y la poca competición que tiene en el mercado de música digital.”

Apple solicitó el desistimiento de la demanda, petición que fue denegada por el Juez en Noviembre en base a que en una cuestión de monopolio se deben demostrar los hechos y éstos deben ser analizados en juicio. Desgraciadamente poco futuro le veo a este caso sobretodo cuando, por un lado la imposición de medidas tecnológicas está amparada por la ley, y por otro, prácticamente todos los competidores de Apple realizan prácticas muy similares (por no decir idénticas).

Aunque en muchos sitios se anuncia el final de los DRM, la experiencia me dice que este tipo de noticias hay que tomárselas con cautela, sobretodo cuando creo que en Internet hay cada vez más desinformación. En Boing Boing publican, por ejemplo, “Emi abandons CD DRM“, cayendo en el error de confundir los DRM’s de las medidas anticopia. Sí creo que ya no hay lugar para las medidas anticopia (al estilo del CSS de los DVD que no permiten ningún tipo de uso de la obra más allá de su mera visualización), pero ello no quiere decir que la industria abandone definitivamente toda medida tecnológica de protección, ya que, aunque de forma diferente y marcada por la experiencia, creo que sí veremos cambios interesantes en el mundo de los DRM’s.

Como consumidor es evidente que los DRM me afectan, aunque en mi nuevo Hi-Minidisc Sony MZ-RH1, los ingenieros de la japonesa, desoyendo las exigencias de sus compañeros de la discográfica, decidieron permitir la importación al ordenador de música grabada con antiguos Minidisc, algo que hasta entonces no permitía el DRM de los aparatos de Sony. Una buena noticia para los consumidores, una mala noticia para las discográficas.

Estoy en la línea de Paul Birch, presidente de una pequeña independiente y miembro de la IFPI, quien afirma que el escenario de los DRM’s se modificará, que el concepto que tenemos hoy en día de DRM está muerto. Las discográficas se están dando cuenta de esto y se están moviendo hacia modelos alternativos con experimentos como Spiralfrog, suscripciones a servicios de música, eMusic y los que estoy seguro que serán las futuras claves de la industria discográfica: los ISP.

Y todo esto ocurre mientras que los nuevos soportes de alta definición han sido lanzados y su medida de protección (AACS) ha sido parcialmente vulnerada, algo que, por otro lado, ya estaba previsto y a pesar de la alegría de algunos, no supone una auténtica elusión de la medida sino, creo yo, un intento de su creador por alcanzar notoriedad en la Red. Ed Felten explica el funcionamiento del AACS mucho mejor que yo.

Intentando también vaticinar el futuro, apuesto por la desaparición de las medidas anticopia y por la racionalización (interoperabilidad, usos justos, etc.) de los DRM.

PS: ya soy beta tester (por fin) de The Venice Project. Espero dejar mis impresiones en unos días, una vez que lo haya probado a conciencia.

El Informe Gowers | Monday 11 December 2006

Llevo casi una semana sin atreverme a escribir un post nuevo para no cortar la interesante discusión generada por mis entradas anteriores, que entre ellas han provocado más de 60 comentarios, algo insólito en este blog.

Quería escribir sobre algo intrascendente, alguna noticia curiosa, graciosa o simplemente anecdótica que rebajase un poco la intensidad de las últimas semanas, y así demostrar a los recién llegados que este blog es jurídico, pero que también tratamos temas más banales como la industria del cine, la música, televisión, o nuevas formas de explotación de contenidos. Pero no ha sido posible, el pasado miércoles se publicaba el Gowers Review of Intellectual Property y creo que es importante resumir algunos de sus puntos.

Lo primero explicar qué demonios es el Gowers Review of IP: En Diciembre de 2005, Gordon Brown, Ministro de Finanzas británico (Chancellor of the Exchequer), solicitó a Andrew Gowers, antiguo editor del Financial Times, la realización de un estudio independiente sobre la Propiedad Intelectual (entendiendo ésta en su sentido anglosajón: Patentes, Marcas, Diseño Industrial y Derechos de Autor y Conexos). Como digo, el resultado se publicó el pasado miércoles.

Al ser un estudio independiente y no estar subvencionado por ninguna entidad privada, es susceptible de incorporar elementos que disgusten tanto a la industria del entretenimiento como a la de la electrónica o a los consumidores; y así es.

El informe vino precedido por una serie de consultas de los ministerios británicos de industria y de cultura, media y deporte, sobre si el sistema actual se adaptaba a esta nueva era de globalización, digitalización, y especialización económica. Gowers afirma que sí, que el sistema actual no necesita un cambio drástico, aunque entiende que sí hay un margen razonable de cambio en aras de combinar de mejor forma los intereses tanto de la industria como de los consumidores.

De entre todas las recomendaciones que plantea (en total 54), destaco las siguientes:

Recommendation 3: The European Commission should retain the length of protection on sound recordings and performers’ rights at 50 years.

Totalmente de acuerdo. La campaña de la industria para ampliar sus derechos en 45 años más, equiparándolo con EE.UU., se ha intensificado los últimos meses, ampliación del plazo que considero yo completamente innecesaria y que no responde a necesidades del mercado principalmente porque, como afirma el estudio, muy pocos discos siguen haciendo dinero pasado 50 años de su grabación (muy reveladores los gráficos de la página 53).

Recommendation 8: Introduce a limited private copying exception by 2008 for format shifting for works published after the date that the law comes into effect. There should be no accompanying levies for consumers.

Ya he comentado en muchas ocasiones que estoy a favor del límite de copia privada para “usos justos” como transferir canciones de un CD a un dispositivo portátil; como bien detalla el informe, en el Reino Unido no existe dicho límite al derecho exclusivo de los autores, por lo que strictu sensu, todos los que quisieran llenar su iPod de música, deberían hacerlo a partir de música comprada en iTunes si no quieren cometer actos ilícitos (hechos que, por otro lado, son muy comunes en jóvenes entre 10 y 25 años, como demuestra el informe). Abogo por la legalización del “Format Shifting” (hacer una copia de una obra para cambiar su formato, por ejemplo, de CD a mp3, o de DVD a DivX), pero siempre con ciertos límites y siguiendo la Regla de los Tres Pasos del Convenio de Berna.

Lo de no imponer cargas o cánones a los consumidores por este nuevo límite, sí, estoy de acuerdo, pero siempre que no se utilice este límite para actividades ajenas a él. Con los niveles tan altos de piratería, dudo mucho que el legislador vaya a suprimir estas cargas de forma completa, aunque no persigan directamente el fin para el que fueron creadas.

Recommendation 11: Propose that Directive 2001/29/EC be amended to allow for an exception for creative, transformative or derivative works, within the parameters of the Berne Three Step Test.

Guiño a la Doctrina del Fair Use y a la Regla de los Tres Pasos, recogida en nuestro articulado en el muchas-veces-olvidado artículo 40bis LPI.

Recommendation 12: Create an exception to copyright for the purpose of caricature, parody or pastiche by 2008.

Sinceramente, desconocía la inexistencia de este límite en el Reino Unido; necesario en aras de garantizar cierta libertad de expresión basada en obras creativas.

Recommendation 13: Propose a provision for orphan works to the European Commission, amending Directive 2001/29/EC.

Las obras huérfanas llevan mucho tiempo dando que hablar, sobretodo en entornos anglosajones como en EE.UU. No quiero dar una reflexión prematura por lo que me reservo mi punto de vista para futuros posts, donde también quiero hablar sobre el concepto del “dominio público de pago”.

Gowers también cuestiona la efectividad y la procedencia de los DRM‘s como sistemas realmente efectivos de gestión de derechos, abogando por el desarrollo de este campo a través de convenciones que analicen sus efectos y resultados.

También hace un guiño a las Licencias Creative Commons, como herramientas muy utilizadas por los nuevos creadores para licenciar sus obras; no entra a valorar la legalidad de las mismas ni tampoco quiero hacerlo yo.

En definitiva, recomiendo la lectura de este extenso informe (150 páginas) tanto a los no especialistas en Propiedad Intelectual, que encontrarán muchísima información imparcial y no sesgada sobre este campo del derecho, como a los que nos dedicamos a ella, para comprobar por donde podrían ir los tiros de aquí a unos años.

¡¡Feliz Anti-DRMday!! | Tuesday 3 October 2006

Como ya ha expresado muchos bloggers y webs, hoy es el día del DRM, a decir verdad, es el día anti-DRM, que para aquellos que a estas alturas no sepan qué es un DRM, decir que responde a las siglas inglesas Digital Rights Management y son medidas técnicas de gestión de derechos que llevan incluidos determinados archivos digitales, que permiten a los titulares de derechos de autor gestionar en qué forma van a disfrutar los usuarios de sus obras. En definitiva, los DRM’s son los “culpables” de que, cuando compras una canción en iTunes (si hay alguien por ahí que lo haya hecho, claro), no puedas reproducirla en un MP3 que no sea un iPod.

A pesar de que muchos me creéis cercano a las postulaciones de la Industria, ya he manifestado en muchísimas ocasiones mi disconformidad con la configuración actual de los DRM, a los que he criticado hasta la saciedad. Hay muchos bloggers que llevan años exigiendo y augurando el final de los DRM, están completamente convencidos de que éstos terminarán desapareciendo ya que se impondrá la “razón”; yo no estoy de acuerdo, no creo que los DRM desaparezcan, prueba de ello son las novedades que nos ha traído Zune, el MP3 de Microsoft, con una gestión de derechos novedosa (y muy restrictiva) hasta el momento.

Aunque como consumidor (además de un producto tan minoritario como el Hi-MD), me gustaría ver cómo se elimina la implantación de DRM’s y otras medidas anticopia en los dispositivos que compro, todavía sigo apostando por la interoperabilidad de este tipo de tecnologías como último recurso para que nuestros intereses no se vean tan lesionados. Ha existido experimientos de venta de música sin DRM por parte de alguna multinacional, más como estrategia de marketing que otra cosa, al mismo tiempo que eMusic está demostrando su buen hacer en la venta de música sin gestión de derechos, aunque veo más factible exigir una interoperabilidad que Coral lleva años prometiendo, antes de exigir a Hollywood que abandone su régimen de DRM. Ni lo quiere Hollywood ni lo quieren las desarrolladoras de DRM.

Además, el día anti-DRM coincide con el anuncio de que DVD Jon, ese avispado chaval que en plena adolescencia tardó pocas horas en romper la medida anticopia de los DVD’s, había “clonado” el DRM de Apple, y planea licenciarlo para que cualquier empresa pueda vender contenidos con DRM y compatibles con el iPod, algo que hasta ahora no era posible por la negativa de Apple a licenciar su “FairPlay”.

Muchos bloggers han dicho que, claro, que DVD Jon ahora no está saltándose ningún DRM (lo cual es ilegal, recordémoslo), sino añadiéndolo, lo cual está dentro de la legalidad. No sé, a mí eso de “clonar” me suena a reproducir código y eso me sigue sonando a infracción de derechos de autor sobre un programa informático (un DRM no es más que eso), o quizá de patente, si así está protegido el FairPlay.

Desde luego, como aventura Antonio Ortiz, los abogados de Apple tienen que estar cogiendo carrerrilla para ir tras el bueno de Jon.

Feliz día a todos.

De vuelta | Tuesday 5 September 2006

Después de una semanita de relax relativo, solo interrumpida por el Mundial de Baloncesto y por los agonizantes segundos del España-Argentina y de los eufóricos cuartos del España-Grecia (¡¡ENHORABUENA CAMPEONES!!), vuelvo al trabajo intentado ponerme al día con tanto asunto atrasado.

La semana pasada leí en la prensa (escrita, porque de Internet, nada de nada), la noticia de la creación de SpiralFrog, una empresa con sede en Nueva York que va a ofrecer a los usuarios de Estados Unidos y Canadá la posibilidad de descargarse música a cambio de visualizar contenidos publicitarios. Y lo interesante de todo ello es que, a diferencia de eMusic.com que no ha recibido el respaldo de las majors, va a contar en su repertorio con artistas de, por lo pronto, Universal, y previsiblemente del resto de las discográficas multinacionales.

¿Qué grandes novedades aportará SpiralFrog? Lo explica perfectamente Antonio Ortiz en su Error500 (que por cierto, en estos momentos, me da error, valga la redundancia).

Los aspectos positivos de este nuevo modelo de negocio, que veremos cómo se desarrolla, son la gratuidad de la música (algo demandado por muchos últimamente, y no precisamente por Alex Ubago) y la posibilidad de disfrutar de obras del repertorio de las majors (algo que no ofrece eMusic).

Los aspectos negativos, básicamente el DRM, que probablemente llevará el recientemente franqueado PlaysForSure de Microsoft, incompatible tanto con el exitoso iPod como con los MP3/ATRAC de Sony, aunque también se me antoja otra pega que muchos verán, y es que tendrán que soportar publicidad, ya sea al principio o al final de cada canción, ya sea visualizándola en su ordenador cada X tiempo por cortesía del susodicho DRM.

Y es que la industria musical no es la única obligada a reciclarse en esta nueva era tecnológica; las empresas de publicidad llevan años mirando con temor a aparatos como el TiVo, o en general a cualquier DVR con capacidad de obviar los anuncios. Ambas industrias no son vistas con buenos ojos por parte de los consumidores, la primera por “mercantilizar” la “cultura”, y la segunda porque nadie quiere tragarse anuncios. De esta forma vemos qué demanda el consumidor: cultura/entretenimiento gratuito y sin restricciones/DRM’s.

Ante semejante panorama ¿Qué futuro tendrá entonces SpiralFrog, el cual todos aventuran que será alagüeño?

Yo sigo apostando por los servicios de suscripción tipo Napster ToGo o Yahoo! Music, aunque con otra política de DRM.

Pues eso, que ya estoy de vuelta.

Francia aprueba | Wednesday 5 July 2006

Llevo varios días queriendo escribir algo en el blog, pero el lunes empecé a trabajar en un nuevo despacho y todavía me estoy adaptando al nuevo horario y a los nuevos clientes y asuntos.

Como digo, llevo varios días queriendo hablar de Francia, de la aprobación (por fin, y al igual que España, con más de tres años de retraso), de la modificación de la ley de propiedad intelectual que transpone la Directiva 2001/29/CE sobre la sociedad de la información, adaptación que se lo han tomado muy “a la francesa”.

En un post anterior critiqué la falta de exactitud patente en la mayoría de medios online, tanto nacionales como internacionales, que cubrieron la noticia de la aprobación en España de la transposición de la misma directiva y por este mismo motivo, y ante mi ignorancia del francés, me tengo que fiar parcialmente de la información que he sacado de una decena de páginas web que yo considero medio fiables.

Hay dos asuntos aprobados que me sorprende especialmente: uno es la imposición de penas económicas para aquellos que intercambien obras protegidas mediante redes P2P, y otro es la cuasi-imposición de interoperabilidad de los DRM.

Sobre el primero poco que decir, primero porque me cuesta creer que esta medida sea realmente la más idónea y efectiva, y segundo porque de nada sirve establecer sanciones punitivas ante ilícitos si finalmente dichas medidas no se aplican. Pero esto el tiempo lo dirá.

Me interesa más el segundo punto, este primer paso hacia la obligatoriedad de la interoperabilidad de tecnologías DRM ante la inoperancia/desidia de los proveedores de dichas tecnologías. Y es que, según varios sitios web (Out-Law y News.com, entre otros), se va a poder seguir utilizando DRM’s siempre y cuando los titulares de los derechos de las obras lo hayan autorizado expresamente. Es decir, que sin autorización de los titulares, los operadores de música online van a tener que licenciar sus DRM’s; aunque con autorización de los músicos y discográficas, sitios como iTunes podrán seguir utilizando en exclusiva sus DRM’s.

Aunque es un primer paso hacia la idónea interoperabilidad, creo que suscita más dudas de las que resuelve. En primer lugar, van a tener que desarrollar una nueva medida tecnológica que permita la reproducción de las pistas tanto en el iPod (en el caso de Apple) como en cualquier otro dispositivo o reproductor de marcas competidoras, o licenciar a éstas su FairPlay, pero limitado a la reproducción de determinadas obras cuyos autores no han consentido la incorporación de DRM’s (un poco contradictorio utilizar un DRM para los que no autorizan la inclusión de DRM’s en sus canciones ¿no?).

En segundo lugar, la ley establece que se podrán utilizar medidas tecnológicas si se tiene la autorización de los titulares de las obras: ¿qué pasa cuando hay co-autoría? ¿y cuando hay varios sujetos con derechos sobre una misma obra, por ejemplo, editores, autores, artistas, ejecutantes y productores de fonogramas? Según el texto de la nueva ley, los abogados franceses tendrán ahora que incluir en los contratos con los autores y otros titulares de derechos de propiedad intelectual, autorización para incorporar medidas de protección a sus obras, pero no solo eso, sino que si no se dispone lo contrario en la ley, se tendrá que autorizar también la incorporación de medidas en obra antiguas, por ejemplo, una película de hace 40 años. Supongo que una disposición transitoria regulará más detalladamente este punto, aunque lo desconozco.
Según la Ley española, son autores de una obra audiovisual el director/realizador, los guionistas y argumentistas y los compositores de la banda sonora. Si una película se realizó hace 10 años y éstos le cedieron al productor todos los derechos que permite la ley ¿qué pasaría si una norma de este tipo se aprobase en España? ¿tendría que obtener el productor la autorización de dichos autores? ¿podría poner el DRM sin más, sin contar con la autorización de los autores?

Puede que esto suene a caso de laboratorio, al menos para nosotros ya que estoy seguro que nuestros colegas franceses están estudiando de qué forma se aplicará este precepto tan inocuo a simple vista.

¿Alguien con conocimientos de francés que aporte algo a este post?

Warner sigue por buen camino | Tuesday 27 June 2006

Hace unos meses, se publicó que Warner y BitTorrent habían alcanzado un acuerdo con el objetivo de distribuir/poner a disposición las obras audiovisuales realizadas por la primera a través de lared de intercambio de archivos de la segunda.

Hoy se publica en varios medios que Warner Bros. Entertainment ha cerrado un nuevo acuerdo esta vez con Guba, una empresa fundada en 1998 e híbrido entre Movielink y YouTube, puesto que permite la visualización y descarga gratuita de vídeos amateurs subidos por los usuarios (además en diferentes formatos – iPod Video, PSP -) así como la descarga de películas y series de Warner a precios más o menos competitivos.

Los precios, como digo, de dudosa competitividad: $1.79 por día de alquiler para películas antiguas o $2.99 para las nuevas y $9.99 por la compra de películas antiguas o $19.99 para las nuevas, con títulos como Syriana, Good Night and Good Luck o Matrix. Por supuesto, todas ellas con su correspondiente DRM de Microsoft que parece que ante la falta de intenciones de Apple de licenciar su FairPlay, se está convirtiendo en un auténtico estándar en medidas tecnológicas de protección.

Como digo en el título de este post, creo que Warner va por buen camino; sus directivos se están dando cuenta de que existe un territorio que tienen que conquistar, la Red, y Warner nos están sorprendiendo mensualmente con iniciativas y betas que ningún otro major se atrave a realizar.
Por ejemplo, Sony; tiene su propio estudio, sus propios dispositivos y sus propios DRM’s, ¿a qué espera para sacar un buen servicio de venta/alquiler de vídeos y música compatible con su consola portátil PSP? ¿a que otros le ganen terreno y luego tenga que sacar un servicio aprisa y corriendo para salir al paso como ocurrió con Sony Connect? Tanta cautela no lleva a ningún sitio, quien no arriesga no agana y empresas como Sony, a pesar de su faraónica reestructuración, todavía, creo yo, tiene margen para “arriesgarse” y lanzar un servicio demandado por sus usuarios.

Por ahora, todos los servicios de pago (tipo Connect, Napster, iTunes, Movielink, etc.) sólo permiten el acceso de usuarios con IP de países con licencia, y desgraciadamente casi nadie se ha atrevido todavía a desembarcar en España, quizás debido a la gran penetración que tienen en nuestro país programas P2P que hacen imposible la competencia en un mercado justo.

Mientras tanto, Warner sigue su transición a la red, con alianzas más o menos arriesgadas y, parece ser que sin demasiado miedo a perder un producto (sus contenidos) que hace ya tiempo circulan libremente por Internet. ¿Alguien más se arriesga a entrar en el siglo XXI?

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