Alemania | Tuesday 31 July 2007

Siguiendo la iniciativa de Javier de comentar sus planes de vacaciones, las mías van a ser más modestas ya que la semana pasada estuve en Alemania (motivo por el cual no he posteado en casi 10 días), y las próximas semanas estaré haciendo las veces de “cicerone” por España con unas amigas/compañeras de master de EE.UU.

Sobre Alemania, he leído hoy que un juzgado de lo penal de la ciudad de Offenburg ha manifestado que el Ministerio Fiscal no puede obligar a los ISP’s a revelar los datos personales de las IP’s de las que se intercambian archivos protegidos por derechos de autor.

En P2P Blog explican que la estrategia de la industria alemana es acudir a los tribunales penal para obtener dichos datos, y una vez recabados, reclamar al mismo tiempo por la vía civil. Según esta web, la resolución supone un varapalo para una industria que ha iniciado más de 20.000 procedimientos judiciales contra usuarios de redes peer-to-peer en Alemania, aunque no especifica si todos estos casos fueron también llevados por la vía penal, ya que de ser así, este asunto sería meramente anecdótico.

Y pasando a otro tema, os dejo una fotografía poco representativa del país germano, aunque sí de mi enfermiza manía de fijarme en carteles o signos que podrían tener implicaciones legales (“deformación profesional”, que le llaman). Este logotipo de “Wrong World” lo vi (y fotografíe) en una céntrica calle de Berlín (muy cerca de los monumentos de Marx y Engel). Sinceramente desconozco la finalidad del cartel, aunque estaba situado en un edificio comercial y parece ser el logotipo de una empresa. Desde luego, llama la atención del peatón.

wrongworld.jpg

Un ISP belga debe filtrar el intercambio de archivos ilegal | Friday 6 July 2007

Ayer se publicó en numerosos sitios web, la noticia de que un tribunal belga ha obligado a un ISP de este país (SA Scarlet, antiguo Tiscali), a filtrar el intercambio de archivos, que de forma ilegal, realizan sus usuarios. La decisión ha sido acogida con indignación en el entorno de las teleco, y con gozo en las asociaciones defensoras de derechos de propiedad intelectual. A continuación voy a comentar la resolución; advierto que el post se antoja largo.

La SABAM, asociación de compositores y editores, solicitó en 2004 una medida cautelar contra el ISP Tiscali (ahora Scarlet) por la existencia de infracciones a los derechos de propiedad intelectual de obras musicales de su repertorio, a través de los servicios proporcionados por Tiscali a sus abonados, medida por la que se obligase a Tiscali a impedir a sus clientes a enviar o recibir obras musicales sin la autorización de sus titulares de derechos a través de redes peer-to-peer, con una sanción de 25,000 € por cada día que incumpliese esta medida cautelar.

Tiscali presentó una reconvención (RAE: Demanda que al contestar entabla el demandado contra quien promovió el juicio) solicitando 50.000 € de indemnización por iniciar un procedimiento humillante y sin fundamento. Además, Tiscali solicitó la incompetencia material del tribunal, algo que fue rechazado de facto, estimando, sin embargo, que SABAM había conseguido justificar la necesidad de establecer una medida cautelar contra Tiscali por su capacidad como intermediario para evitar la infracción de derechos de propiedad intelectual por parte de terceros, así como la existencia de dichas infracciones de obras de su repertorio a través de redes p2p y en las redes de Tiscali.

El tribunal solicitó la evaluación de un experto, que tenía, entre otras, las siguientes misiones:

– Establecer si las soluciones propuestas por la SABAM posibilitaban que simplemente se filtrasen los archivos que se estaban compartiendo de forma ilegal o si, por el contrario, ello implicaba filtrar todo uso de redes p2p;

– Comprobar si había otras medidas a parte del filtro del material compartido, que podría usarse para controlar el uso de aplicaciones de intercambio de archivos, y si existían, determinar si estas medidas afectaban a todos los intercambios producidos en Internet, o solo a aquellos considerados ilegales;

– Determinar el coste de implementación de las medidas planteadas, y la duración de dicha implementación.

Scarlet acusó a SABAM de haber esperado hasta marzo de 2006 para comenzar con la evaluación del experto (las partes podían plantear cuestiones al experto), lo cual, entendía el ISP, demostraba que la urgencia de la medida cautelar no podía ser presumida, algo que rechazó de pleno el tribunal en base a que SABAM tenía menos conocimientos de Internet que el operador de telecomunicaciones y en base al extenso y completo informe que presentó al experto, que explicaba el tiempo que le había requerido para realizarlo.

Creo que son interesantes las conclusiones a las que llega el experto (Sr. Gerbehaye) en su informe, en el que afirma que podrían encontrarse 11 soluciones que serían “técnicamente viables a corto plazo para filtrar redes P2P”, 7 de las cuales podrían ser aplicables a las redes de Tiscali, 6 sobre el bloqueo de aplicaciones p2p y 1 sobre la filtración de las mismas. El experto destacó ésta última, resaltando la tecnología de Audible Magic, Copysense Network Appliance, que “pretende identificar contenido musical protegido que fluye por las redes P2P”, siendo las otras vías, “la gestión del tráfico, las cuales usan particularmente aunque no exclusivamente, aplicaciones de reconocimiento y discriminación”.

El experto considera, por tanto, que “la solución propuesta por la compañía Audible Magic es la única solución para intentar responder de forma específica a este problema”. Me llama mucho la atención tanto la confianza del tribunal hacia el experto, como la seguridad de éste hacia esta solución de fingerprinting de la que hablado aquí en varias ocasiones. A pesar de ello, el experto resalta varios problemas en las mismas:

– Estos filtros en redes p2p dejarán de ser efectivos a medio plazo dado el aumento de redes encriptadas.

– La solución de Audible Magic está diseñada para entornos educativos y no para grandes volúmenes de tráfico como los de un ISP.

– Esta solución implica un coste tanto en su implementación como en su mantenimiento.

Tiscali puso en duda la efectividad de Audible Magic por dos motivos principales: que “la legalidad de una transmisión está en datos inaccesibles para este sistema” (es decir, no es posible saber si un autor ha autorizado la comunicación de sus obras); y que la comunicación puede estar encriptada, por lo que haría imposible la identificación de las obras musicales.

SABAM, en un intento por recalcar las virtudes de “Audible Magic” y para quitarle importancia a los inconvenientes planteada por el experto, afirmó que dicha tecnología se usaba con éxito por gigantes de Internet como MySpace o Microsoft, así como un estudio de Iometrix, que demostraba que la solución de la Copysense Network Appliance respondía perfectamente ante grandes volúmenes de tráfico de los ISP. Además, SABAM afirmaba que la gran mayoría de los accesos a redes p2p se hacían en redes no encriptadas para permitir a todos los participantes leer los archivos compartidos, algo que no discutió Tiscali.

El coste de esta solución tampoco consideró el tribunal que era un problema, cuantificado en, aproximadamente, 0’50 € por usuario/mes.

Tiscali, continuó con su defensa, argumentando que el tribunal debería ordenar la suspensión en base a los siguientes argumentos:

– La imposición de medidas técnicas propuestas para vigilar el tráfico a través de redes P2P podría suponer una carga permanente que iría en contra de la Directiva 2000/31 y su transposición belga.

– La adopción de medidas de filtración podría suponer la exención de responsabilidad que el artículo 12 de la Directiva 2000/31 dice que tienen los ISP.

– La utilización de las medidas técnicas solicitadas sería como imponer “permanente y sistemáticamente, la instalación de dispositivos de escucha”, lo cual infringiría derechos fundamentales como el derecho a la privacidad, el derecho a la confidencialidad de las comunicaciones y el derecho de libertad de expresión.

El tribunal consideró que lo establecido en el artículo 15 de la Directiva 2000/31 sobre la prohibición de cualquier forma de vigilancia o interceptación de comunicaciones, debía ser interpretada conjuntamente con el punto 40 de dicha directiva, que establece que “lo dispuesto en la presente Directiva sobre responsabilidad no supone un obstáculo para que las distintas partes interesadas desarrollen y apliquen de forma efectiva sistemas técnicos de protección e identificación y de supervisión que permite la tecnología digital dentro de los límites trazados por las Directivas 95/46/CE y 97/66/CE.”

Además, afirma el tribunal que la medida cautelar no impone a Tiscali la obligación de vigilar sus redes, ya que la utilización de tecnología de filtración no constituyen una obligación de vigilar, sino de utilizar medidas que impidan la comisión de un hecho ilícito, realizándose del mismo modo, de manera puramente técnica y automática, no teniendo el ISP un role activo en dicha actividad de filtración.

Sobre la cuestión de la privacidad de los usuarios y el secreto de sus comunicaciones, el tribunal considera que estas tecnologías de filtración no procesan ningún tipo de información personal ya que, al igual que software antivirus o antispam, son instrumentos técnicos que no implican la identificación de los usuarios de Internet, sino simplemente el bloqueo de sus actividades ilícitas. Además, en el contrato de Tiscali con sus usuarios, el ISP prohíbe a los mismos la utilización de sus redes para infringir derechos de propiedad intelectual, por lo que estaría legitimado para imponer sanciones a estos usuarios infractores.

En base a todos estos razonamientos, el tribunal considera ajustado a derecho la adopción de una medida cautelar contra el ISP que consistirá en, según lo solicitado por el demandante, implementar el sistema Audible Magic en sus sistemas en el plazo de entre 4 y 6 meses; su incumplimiento supondría el pago de la cantidad diaria de 2.500 €, muy por debajo de los 25.000 solicitados por SABAM. Tiscali argumentó que el coste de dicha implementación no lo debía soportar él, respondiéndole el tribunal que no era responsabilidad del mismo considerar esta cuestión, que los costes de una medida cautelar son inherentes al respeto de la misma.

Sobre la reconvención del ISP en base a que la finalidad real de SABAM era humillarle, ya que no entendía por qué habían ido contra ellos cuando había otros operadores más grandes en el mercado y además no se habían dirigido contra los desarrolladores de software p2p, fue totalmente inadmitida y declarada sin fundamento, en base a que la existencia de otros ISP no impide que se inicien acciones contra él.

De esta forma, Scarlet (Tiscali) está obligada a implementar la tecnología de filtración Audible Magic en sus redes en el plazo de 6 meses, bajo multa de 2.500 € por cada día que incumpla esta obligación. Creo que es una sentencia sumamente interesante y estoy seguro que no será la única que veremos por Europa en los próximos meses. Se abre el debate.

De Derecho Exclusivo a Derecho Remuneratorio | Wednesday 6 June 2007

La falta de tiempo está convierto a este blog en casi una bitácora retrospectiva, pero no quería dejar pasar la oportunidad de hablar un poco sobre algunos puntos que se trataron la pasada semana en Bruselas en la “Cumbre del Derecho de Autor” organizada por la CISAC (Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores) y con participantes de todos los países miembros de esta confederación.

La crème de la crème del negocio musical y tecnológico estuvo allí, resultando una nueva cúpula directiva de la CISAC con Robin Gibb (ex-Bee Gee) como presidente, y Alfonso Cuarón (director y guionista mejicano) como vicepresidente.

De entre todas las cosas que allí se comentaron y se debatieron me quedo con la discusión sobre la instauración de una “tarifa plana” para remunerar a los titulares de derechos por el intercambio a través de redes p2p, o lo que se traduce en términos legales, transformar (quizá no en teoría pero sí en la práctica) el derecho exclusivo de puesta a disposición en un derecho de simple remuneración a favor de autores, artistas, intérpretes y ejecutantes, y productores. La justificación es bien simple, ya que no lo podemos parar, al menos vamos a beneficiarnos por este intercambio.

Parece que los autores y artistas fueron a Bélgica entusiasmados por la idea de establecer una “blanket license” que permitiese a todo poseedor de una conexión a Internet, descargarse la música que desease a cambio de un precio moderado (similar a los sistemas de suscripción de música como Napster o Yahoo!); el problema que se encontraron fue que las entidades de gestión y la industrian no están por la labor de establecer dicha tarifa plana digital.

¿Tan mala idea sería establecer una licencia de este tipo? Desde mi punto de vista no, estoy con otros bloggers compañeros y pienso que es demasiado tarde para frenar el p2p y que ya que no puedes evitarlo, al menos sí intenta remunerar a los que, gracias a su trabajo, hacen estas redes un lugar tan atractivo para casi todos.

Puestos a inventar un sistema complejo adaptado al ambiente digital, no creo que fuese correcto trasladar el escenario poco selectivo de la compensación equitativa por copia privada e imponer dicha licencia a toda conexión a Internet, sino obligar a todo desarrollador de software peer-to-peer capaz de compartir archivos musicales, a implementar su producto o servicio con tecnología capaz de distinguir las obras compartidas para así imponer una remuneración a favor de autores, artistas y productores por los intercambios en redes que efectivamente se utilicen para compartir archivos musicales.

José María Cano (ex de Mecano y en representación de SGAE), afirmaba que “es injusto reclamar a los artistas que se busquen la vida y que se les exija renunciar al canon cuando las plataformas de telecomunicaciones consiguen muchos millones de euros gracias a las descargas ‘ilegales’ por Internet“. Esta afirmación creo que es completamente cierta, los ISP publicitan sus líneas ADSL anunciando la gran cantidad de música y películas que nos podremos descargar con ella, pero, a pesar de ello, no apuesto por que los ISP tengan que soportar este sobrecargo, aunque sí podrían servir como intermediarios para la recaudación de esta “blanket license.

Y también creo que son cuestionables los contenidos que debería cubrir esta “tarifa plana”; desde mi punto de vista, la música, por tener la capacidad de obtener ingresos por diferentes medios, los cuales no afectan directamente a la venta de fonogramas, sería el único tipo de obras idóneas para ser admitidas en este escenario. Aunque las obras audiovisuales (cine y televisión), obtienen ingresos por diferentes ventanas (exhibición cinematográfica, DVD, televisión, etc.), cada una compite con la otra, es decir, cuantos más DVD’s se vendan de una película, es previsible que menos espectadores vean por TV esa obra y, por lo tanto, la cadena estaría menos dispuesta a desembolsar una elevada cantidad por dicha explotación. En la música no pasa lo mismo; el hecho de que yo me compre un Cd no va a evitar que una discoteca, una cadena de televisión o una radio, comuniquen públicamente dicha obra sin que se vean perjudicados económicamente por mi adquisición.

Eric Baptiste, director general de la CISAC, piensa sin embargo que es una malísima idea, que el establecimiento de dicha “blanket license” terminaría por destruir a la ya moribunda industria del disco grabado. Puede que el establecimiento de esta licencia haría que muchas personas dejasen de comprar soportes, pero viendo que las ventas disminuyen cada día más, no hay que ser muy listo para ver por dónde irán los tiros en un futuro próximo.

Sin duda sería un escenario complicado, aunque no menos que el que surgió con las primeras radios que emitían obras musicales sin remunerar a los titulares de derechos, que se pensaba que nunca se podría evitar dicha comunicación pública y que al final se ha conseguido un escenario en el que ganan todos, titulares de derechos y radios comerciales. Espero que con el peer-to-peer pase lo mismo, que no haya vencedores y vencidos.

Reflexiones | Tuesday 13 March 2007

Al final el pasado fin de semana no pude escribir una crónica/resumen del I Foro Iberoamericano de la Propiedad Intelectual, así que me gustaría unir lo dicho en estas jornadas con algunas noticias aparecidas estos días.

Sobre el Foro, aunque el primer día fue ciertamente flojo y decepcionante, en el segundo día, participantes como Pablo Hernández, Leonardo Cervera, Germán Bercovitz y Juan Luís Cebrián, entre otros, lograron subir la calidad e interés de las jornadas. De entre todas las intervenciones me quedo con la de Carlos Moreira, con quien estuve charlando tras su intervención en la mesa redonda y que después me enteré que fue nombrado hombre del año en 2006 en Suiza (casi nada).

A Moreira le comenté que no estaba de acuerdo con la afirmación repetida varias veces en la mesa de que Internet es un caos incontrolable; sí estoy de acuerdo en que Internet es un caos (no hay más que ver los millones de bits de información que corren por ahí), aunque no incontrolable. Estamos acostumbrados a oír que no se le pueden poner puertas al campo u otras afirmaciones que asemejan a Internet a un caballo desbocado que es imposible detener. Le comenté que no estaba de acuerdo y que no había más que ver casos como el de la semana pasada en Turquía o el de hace unos meses en Brasil, donde se cerró YouTube en todo el país; quizá no se le pueda poner candados a Internet, pero cerrar determinadas puertas sí es factible, a lo Moreira asintió.

Tanto él como yo apostamos por el p2p, pero las redes de pares no como están hoy configuradas (descargas ilimitadas y no retribuidas que no favorecen sino perjudican la creación de nuevos contenidos), sino redes de pares seguras para los usuarios y respetuosas con la propiedad intelectual de los creadores, que les remuneren justamente por el trabajo realizado y les permitan seguir creando, lo cual incidiría positivamente en el mantenimiento de redes con contenidos de mejor calidad. Un ejemplo de ello, coincidimos, es Joost.

Los representantes de las entidades de gestión (Pablo Hernández, Guillermo Ocampo y Santigo Schuster, de España, Argentina y Chile, respectivamente), recalcaron lo idóneo del modelo de entidad de gestión, que permitía remunerar a los autores por las explotaciones de sus obras en cualquier parte del mundo. Algo en lo que parece que no están de acuerdo los miles de internautas que critican a estas asociaciones a diario. Se suele decir que la industria musical se tiene que adaptar al nuevo escenario que ha supuesto Internet, pero creo que a quien le espera un cambio más radical es a las entidades de gestión, no solo por la presión del mercado sino de la propia Europa, más aún tras publicarse ayer el Informe Lévai.

Prometo temas menos heavies a partir de ahora. No quiero que os vayáis espantados.

Internet es la TV del futuro (probando Joost) | Monday 5 February 2007

La semana pasada salió Bill Gates anunciando que el concepto de televisión cambiaría completamente en los próximos cinco años, al integrarse la TV del salón con el PC. Todavía en este lustro, hay muchas noticias que indican que vamos hacia ese punto de integración, así como la presentación de tecnologías que hacen que los abogados afinemos nuestros sentidos para ver cuáles pueden infringir los derechos de nuestro clientes: Joost, Slingbox, Faucet, Vividas, etc.

Como ya os comenté hace un par de semanas, los chicos de The Venice Project (ahora reconvertidos a Joost – ¿de dónde sacan estos nombres, KaZaA, Skype y ahora Joost?) habían comenzado mandar contraseñas para probar en Beta cerrada su prometedora plataforma de televisión basada en P2P (está claro que este tipo de tecnologías la dominan), y tras unos días, por fin recibí la mía.

No pretendo en este post hacer una descripción técnica o un análisis de cómo funciona este nuevo invento, por un lado porque no es la temática del blog, y por otro porque gente más capacitada que yo ya lo ha hecho con anterioridad.

Mi deformación profesional hace que este nuevo proyecto me plantee muchos interrogantes, no tanto de propiedad intelectual, sino de prácticas de mercado. El mundo de la televisión, al igual que el cine o la música, son, a pesar de lo que muchos afirman, industrias muy cambiantes aunque con determinadas raíces bien asentadas. Como ya dije en otro post a modo de anticipo, el tema de la territorialidad es algo fundamental en todo contrato de producción de un formato de televisión; tanto que ni siquiera se discute.

Como ya comenté en el último podcast, las producciones de formatos de televisión suelen ser complejas, sobretodo en el aspecto de personas o entidades con derechos, como mínimo la productora local, la cadena y la distribuidora, aunque en ocasiones aparecen otras entidades como el propietario del formato, etc. Cuantas más partes y cuanto más éxito ha tenido el programa en otros países, más complicadas son las negociaciones, lo que afecta a los derechos de explotación que tendrá el productor local.

Por lo general, los productores locales tienen derecho a explotar ilimitadamente dentro del un territorio (en nuestro caso, España y en ocasiones, Andorra) sólo los programas con poco éxito, mientras que los programas con mucha audiencia en diversas partes del mundo (por ejemplo, “Gran Hermano”, “Quieres ser Millonario”, etc.), suelen estar limitados a la explotación de los mismos en abierto (Free TV) dentro de una cadena en específico, siendo imposible para el productor local su explotación en otros medios, por ejemplo Internet, sin la autorización del resto de derechohabientes.

Con esto quiero explicar cómo está el mercado para que comprendáis que si queréis ver vuestra serie favorita en Joost, es mejor que vayáis rezando.

Joost funciona muy bien, la navegación entre los canales es realmente suave y rápida, su interfaz es intuitiva y muy manejable, pero creo que falla y seguirá fallando en una cosa: los contenidos.

Es evidente que las tecnologías de la información sirven de poco si no hay un buen contenido y, aunque Bill Gates diga que estamos en un momento de revolución, si los agentes de la industria del entretenimiento no se proponen adaptarse a los nuevos tiempos, de poco van a servir unas tecnologías cuya utilidad reside en los contenidos de terceros.

No creo que veamos a corto plazo en Joost los capítulos de la nueva temporada de House, o series que todavía no se han estrenado en abierto en nuestro país como Heroes, o la Superbowl. Los que hoy en día apuestan por Joost son los que, o tienen poco que perder, o tienen contenidos cuya explotación se ha consumido (¿a quién le importa la final de un torneo de Poker, las gemelas Olsen diciendo lo que les gusta Canadá, o Paris Hilton presentándose a sí misma y a su nuevo album?).
Y aunque esto suene a crítica a Joost es todo lo contrario; Joost no tiene la difícil tarea de poner en pie una nueva tecnología, sino de convencer a una industria con escasos conocimientos tecnológicos (todavía hoy leo en algunos contratos la cesión de explotaciones en Laser-Discs), que el futuro está en la Red, una ventana sin fronteras ni horarios, con usuarios más activos que pasivos (ávidos de cambiar de canal a la mínima de cambio), y en definitiva una ventana que va a complicar aún más los contratos de producción.

Creo que Joost puede ser una buena plataforma para explotar contenidos para un público minoritario, al estilo de Jaman.

Otro problema que se me antoja, esta vez de índole legal, es cómo controlarán las entidades de gestión este tipo de canales. ¿A qué entidad de gestión irá Joost para remunerar por la explotación de contenidos si esta empresa está constituida en Curaçao, en las Antillas Holandesas?

Así que dentro del apogeo y la euforia que ha provocado Joost en muchos bloggers y reputados periodistas, yo he trasladado el nacimiento de esta tecnología a varios compañeros de productoras y de cadenas de televisión para ver si en el futuro pueden poner contenidos en español en Joost, aunque me quedo con la resignación de saber que al final quien tiene la última palabra no es la tecnología, sino los contenidos.

Y para finalizar, felicito a La Sexta por tener la valentía de transmitir por primera vez por Internet en España un partido de fútbol. Será el Steaua – Sevilla del próximo 15 de febrero. Lástima que no me guste el fútbol…

Televisión 2.0 | Thursday 21 December 2006

Hace unos días hablé sobre los nuevos movimientos en la industria de la música y llevo unos cuantos días intentando encontrar un hueco para escribir acerca de los cambios que se avecinan en el mundo de la televisión.

Hasta ahora, Internet y las nuevas formas de explotación de obras habían afectado tanto a la música como al cine, dejando a la industria de la televisión un tanto al margen, pero después de estrepitosos fracasos en la audiencia en España de series como Lost (debida en parte al maltrato que la serie sufrió por parte de la cadena y en parte a que el principal target de la serie ya la había disfrutado por tele-emule), lo que no cabe duda es que los que trabajamos en este sector nos tenemos que empezar a poner las pilas y adaptarnos a las nuevas formas de consumir contenidos.

El otro día estuve viendo por Internet varios fragmentos de un concierto de Erreway; no es que me guste ese grupo (ni mucho menos), sino que era lo único disponible en un nuevo servicio ofrecido por Terra llamado TerraTV, que no sé si es por torpeza mía o porque lo han retirado, pero no consigo la URL del concierto completo y con el mismo interfaz del otro día. Enrique Dans hace una breve reseña sobre la misma noticia y coincido con él en la calidad aceptable de la imagen, no así del sonido, sobretodo tratándose de música.

También he leído (que no probado) sobre la noticia de que la BBC ha llegado a un acuerdo con Azureus para la distribución de los contenidos de la televisión estatal inglesa a través de Zudeo. Por ahora, según anuncia la BBC en su página web, el contenido sólo estará disponible en Estados Unidos mediante descarga, aunque esperemos que la iniciativa se traslade al resto del mundo. Los vídeos irán con sus correspondientes DRM’s y están enfocados, sobretodo, a la alta definición (¿1080i, 1080p, 752p…?).
Y finalmente la noticia del comienzo de la fase beta de The Venice Project, esa iniciativa que comenzaron hace un tiempo los creadores de Kazaa y de Skype y que pretende trasladar el modelo del p2p a los contenidos audiovisuales para televisión; revolucionarán este sector con solo llegar a la mitad de éxito que han tenido sus proyectos pasados. Me gusta especialmente esta iniciativa y me hubiese gustado ser beta tester, más aún trabajando en esta industria.

Según lo que he podido leer, no permiten revelar mucha información sobre el funcionamiento del software que han desarrollado ni su funcionalidad, pero las capturas de pantallas parecen prometedoras, aún más cuando ya han cerrado acuerdos con varias productoras y, según cuentan en Financial Times, va a tener algún tipo de integración con Skype que permitirá a los usuarios disfrutar de un programa de TV mientras lo comentan por voz o por chat.

Todas estas iniciativas me encantan, creo que es el camino que la industria tiene que tomar, usar la tecnología para ofrecer a los usuarios sus contenidos cómo, dónde y cuándo ellos lo demanden.

Pero claro, hay un gran problema, o más bien varios. Os puedo asegurar que este mundo es tan conservador como el de la música o el cine; los que tienen que tomar decisiones no son expertos en tecnología y esto de Internet sigue siendo algo secundario (de hecho no hay más que ver los contratos de adquisición de derechos de, por ejemplo, una serie, donde los derechos de Internet se denominan “Ancillary Right” – “Derechos auxiliares o complementarios”). Además hay que unir el hecho de que en dichos contratos, el tema de la territorialidad es algo crucial, importantísimo, y no permiten a una productora local explotar su formato más allá de sus fronteras y cuesta sudor y lágrimas conseguir Internet Rights un poco más amplios.

La práctica del mercado de la televisión está, desgraciadamente, muy alejada de las posibilidades que permiten las nuevas tecnologías. Internet es un punto clave de los contratos, se suelen luchar vigorosamente por estos derecho, pero finalmente la explotación de los programas en la Red es puramente anecdótica y casi siempre de pago.

Esperemos que productoras atrevidas arriesguen por The Venice Project, TerraTV y por Azureus y sirvan como referencia a productoras más tradicionales que se sientan arrastradas hacia estas nuevas formas de explotación. Eso sí, el camino se me antoja largo y complicado.

El 90.4 LPI y el presunto canon a Internet | Thursday 2 November 2006

Me entero a través de d.c., uno de los comentaristas de este blog más activo y más crítico con mis opiniones, 😉 , de unas declaraciones que realizó Carlos Sánchez Almeida en el Suplemento Ariadna de El Mundo del pasado domingo. Os dejo las declaraciones para pasar a comentarlas posteriormente:

En España, «el artículo 90.4 de la LPI abre la posibilidad de imponer un canon a los proveedores de internet por permitir el uso de los programas de intercambio P2P», recuerda Sánchez. «¿Y que pasa con los que, como las empresas, no se descargan música?», se pregunta este abogado.

d.c. me escribía para saber mi opinión sobre la posibilidad que Sánchez Almeida aquí plantea, la de cobrar un canon a los ISP’s por el uso del P2P en sus redes, que se enlaza con la reciente decisión alemana de cobrar una pequeña tasa por el acceso a Internet, como se cobra por disfrutar de la televisión. La afirmación de mi compañero de profesión me pareció interesante y sorprendente, sobretodo porque ni a mí ni a otros compañeros se nos había pasado por la cabeza tal hipótesis, y eso que el 90.4 fue uno de los artículos más discutidos durante la reciente modificación de la LPI.

Por el artículo 90.4, los autores de obras audiovisuales (ya sabéis, Director, Guionista y Compositor de la Banda Sonora), tienen derecho a una remuneración por aquellas comunicaciones públicas de sus obras (incluyendo la puesta a disposición) que se produzcan sin que medie un precio de entrada, así como por otras transmisiones:

Art. 90.4 LPI: La proyección o exhibición sin exigir precio de entrada, la transmisión al público por cualquier medio o procedimiento, alámbrico o inalámbrico, incluido, entre otros, la puesta a disposición en la forma establecida en el artículo 20.2.i), de una obra audiovisual, dará derecho a los autores a recibir la remuneración que proceda, de acuerdo con las tarifas generales establecidas por la correspondiente entidad de gestión.

Este artículo se refiere, desde un punto de vista práctico, a las exhibiciones de películas en aviones o autobuses, así como los pases de obras audiovisuales por televisión, que generan a favor de los autores una remuneración según las tarifas generales de la entidad de gestión que corresponda.

Me sorprendió porque sobre el papel parece que el intercambio de archivo a través del peer-to-peer sí podría dar lugar a una remuneración, eso sí, de quién ya sería más discutible (¿los ISP, los consumidores, que al fin y al cabo son los que ponen a disposición las obras?). Lo que sí quiero adelantar por si alguien se lo plantea es que éste es un derecho remuneratorio irrenunciable de los autores, y en ningún caso implicaría la autorización per se de la explotación de las obras, aunque entiendo que ello es necesario para que este derecho exista.

Cuando Sánchez Almeida afirma que este artículo podría conllevar una remuneración a favor de los autores audiovisuales, creo que de alguna forma está evidenciando la existencia de un acto de puesta a disposición (de otra forma, no existiría este derecho remuneratorio), y según el artículo 20.2.i), la “puesta a disposición” es un derecho exclusivo de los autores, por lo que creo que difícilmente se podría exigir el pago de dicho derecho por un acto de explotación desautorizado. De manera tácita reconoce la existencia de dicho acto de puesta a disposición en las redes peer-to-peer, acto que requiere la expresa autorización de los titulares de derechos de propiedad intelectual.

Como le dije a d.c. en mi email de contestación, este artículo, en el entorno digital, se refiere más a la puesta a disposición de obras a través de sitios legales (tipo iTunes, Pixbox, etc.), que al intercambio de archivos o incluso que a la puesta a disposición de obras en sitios como YouTube que facilita vídeos en muchos casos sin permiso de sus titulares.

Por supuesto d.c., no estuvo de acuerdo con mi opinión. Me gustaría oír el punto de vista del resto de lectores.

LimeWire y la Mafiosa Conspiración | Wednesday 27 September 2006

Hace tiempo que seguimos el “culebrón P2P“, una serie de apasionantes relaciones amor-odio que hace las delicias de todos los adictos a la tecnología.

El último capítulo se pudo ver ayer en los Tribunales de Justicia del Distrito Sur de Nueva York, que recibió la contestación de LimeWire a la demanda presentada por las Discográficas (Sony BMG, Virgin, Warner, etc.) por violación de sus derechos de propiedad intelectual. En la contestación, los demandantes han reconvenido (counter-claim), es decir, han denunciado también a las discográficas en base a, según ellos, varias prácticas ilícitas.

Obviamente, LimeWire niega todas las acusaciones que realizan las discográficas, alega que ellos simplemente son desarrolladores de un software de código abierto de P2P y que, de hecho, no tiene capacidad de controlar lo que pasa por sus redes porque su servicio es puramente descentralizado. Además, dicen, que los usuarios de LimeWire intercambian archivos a su entera responsabilidad. Curiosa defensa, sobretodo después de que este tema quedase más o menos claro en la sentencia del caso Grokster; parece que la defensa de LimeWire cree que se le puede sacar más “chicha” a esta argumentación, o convencer de nuevo a los jueces, quién sabe.

Además, realiza afirmaciones un tanto contradictorias como que “a lo largo de los años, la industria discográfica ha obtenido grandes beneficios, no directamente por la propiedad de copyrights, sino por el control sobre la venta y distribución de productos físicos (por ejemplo, discos, casetes de audio y CD’s)“. Bueno… en fin, es evidente que el mero hecho de ser titular de un bien protegido por derechos de autor no te va a hacer rico, ese bien debe ser comercializado de alguna u otra forma. Pero sí creo que es un error la frase final, la industria no vende productos físicos como lo hace la industria electrónica, las discográficas venden contenidos, los cuales se comercializan a través de soportes, pero lo que da verdadero valor al producto en sí no es el soporte si no la obra allí registrada, no es el continente sino el contenido.

Es decir, se puede discutir el abuso de la Industria en los últimos años, su política de precios, sus contratos leoninos con los artistas, o sus (a veces) prácticas concertadas, pero veo demasiado simplón confundir soporte con obra, y más aún para ser utilizado en un escrito de reconvención.

Pero lo que realmente me ha sorprendido es otro frente de batalla que ha abierto LimeWire contra la Industria, ya que le acusa de conductas mafiosas, fraude a los consumidores, y otros cargos más o menos creativos. En el párrafo 26 dicen:

“goal was simple: to destroy any online music distribution service they did not own or control, or force such services to do business with them on exclusive and/or other anticompetitive terms so as to limit and ultimately control the distribution and pricing of digital music, all to the detriment of consumers.”

Y además acusa a otras redes P2P por sumarse a estas prácticas mafiosas, como es el caso de iMesh que sucumbió a las “cease and desists letter” de la RIAA, y que han adquirido licencias por parte de discográficas:

“…iMesh’s and the RIAA’s goal is to have these P2P companies concede, under the thread of expensive litigation, to sell their assets for essentially nothing, with the promise of a “get out of jail free card” from the RIAA. In turn, the P2P company must simply turn-over its userbase (which is the single largest asset typically) to imesh so they can then force a conversion to the iMesh platform which, in turn,will lead to huge profits to iMesh and, of course, the Major Labels.”

Según LimeWire, todo este proceso que se inició con la sentencia condenatoria en el caso Grokster no es más que una “gran conspiración” por parte de la RIAA para acabar con la innovación.

Espero con impaciencia la sentencia del caso, si no llegan a un acuerdo antes, claro.

Texto de la contestación a la demanda aquí.

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