¿Sueñan las Máquinas con Leyes Electrónicas? | Monday 6 June 2016

El título de esta entrada es un simplón homenaje a la novela de Philip K. Dick “Do Androids Dream of Electric Sheep?”, que igualmente servirá como referencia para la sesión que, desde DENAE, estamos organizando junto con la consultora tecnológica Altran.

Como sabéis, en DENAE apostamos por una figura de abogado híbrido, que se plantea las cuestiones jurídicas de cualquier asunto, pero que también lo analiza desde un punto de vista técnico y de negocio. Al fin y al cabo, estamos hablando de Derechos Intangibles, Datos, Información, Invenciones… con un componente jurídico muy importante. Por eso, el próximo jueves los abogados podremos probar tecnologías que todavía no están completamente en el mercado (como gafas de realidad virtual, simuladores, robots, etc.) y debatir con ingenieros que desafíos nos traerá esta Cuarta Revolución Industrial que estamos comenzando a vivir.

Entre los tres temas que trataremos, desde una perspectiva jurídica, los compañeros Raúl Rubio, Alejandro Sánchez del Campo y yo (realidad virtual, drones y robots), a mí me ha tocado los dilemas y cuestiones jurídicas que nos plantearán en el futuro (y presente) los androides y otro tipo de máquinas, tanto en una primera etapa con una evolución de inteligencia artificial más limitada, como en un futuro más o menos lejano, en donde puedan alcanzar algún nivel de conciencia (artificial) y de singularidad tecnológica.

Los ingenieros no piensan en los abogados a la hora de diseñar sistemas y mecanismos automatizados, al igual que los abogados y legisladores no cuentan con los ingenieros para redactar las leyes o las relaciones entre individuos. Sin embargo, dada la cada vez mayor interacción social entre las máquinas y los humanos, los abogados debemos estar más involucrados en la configuración de procesos dentro de las máquinas (cómo deben reaccionar ante determinados estímulos), al igual que los ingenieros deben ayudarnos a regular dicha interrelación hombre-máquina.

De hecho, desde hace ya casi una década, en Corea del Sur se discute, incluso en ámbitos parlamentarios, cómo debería regularse la relación de los humanos con los robots y viceversa, con un componente ético importante. Hasta dónde debería llegar la autonomía operativa de una máquina; si debemos permitir robots que “emulen” sentimientos y que puedan conectar a nivel emocional con las personas (¿no es entrañable R2-D2 cuando se enfada?); o qué se puede hacer con toda la información/datos que registra un mecanismo autónomo, son respuestas que deben darse en esta normativa.

Estamos dando los primeros pasos en esta materia y seguro que el jueves habrá lugar para muchas elucubraciones y desvaríos entre abogados e ingenieros. El evento, solo para socios de DENAE previa inscripción aquí. Allí nos vemos.

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