Seudónimo | Monday 16 October 2006

Anoche se anunció el ganador de la 55ª Edición del Premio Planeta, que ha recaído este año en el escritor santanderino Álvaro Pombo, con la novela “La Fortuna de Matilde Turpín”, aunque lo que me llama la atención de esta historia es la utilización de un seudónimo muy renombrado y con anécdota incluida por parte del autor.

Pombo utilizó el nombre de “Cat Stevens” para presentarse al certamen, y la novela la renombró con el título de una canción de éste, “El año del gato”, o al menos eso pensaba el escritor, ya que durante la rueda de prensa tras la concesión del premio le dijeron que dicha canción no era del cantante ahora convertido al islam (y con el nuevo nombre de Yusuf Islam), sino de Rod Stewart.

Anécdotas aparte, me pareció curioso uno de estos casos de laboratorio de los que me gusta plantear de vez en cuando, y es la utilización de nombres de personajes notorios o populares con este tipo de fines, no directamente comerciales (ya que el libro no se venderá bajo ese título ni con ese seudónimo), pero sí con un atractivo premio en metálico.

Además leo en News.com que Second Life, ese deslumbrante mundo virtual, va a permitir la utilización de nombres reales ya que hasta ahora sólo dejaba a sus usuarios tener nombres como Hamdog Appleby u otros más ridículos si cabe. Ante la entrada en esta plataforma de empresas del Fortune 500 o de celebridades como Cory Doctorow o Lawrence Lessig, los responsables de Second Life van a empezar a permitir la utilización de nombres personas a razón de $100 dólares por la compra más $50 anuales por “matenimiento” ó 1.000 dólares y 500 si es el nombre de una empresa.

Voy a seguir con interés la política que tendrán a la hora de asignar nombres y si van a permitir registrar y utilizar el inocente nombre de “Britney Spears” o de “Julio Iglesias” para una actividad que no tiene por qué ser directamente comercial (aunque a día de hoy hay personas que ya viven gracias a los trueques de Second Life). Porque presentar una obra bajo un seudónimo notorio (o incluso registrado como marca) a un certamen literario con apetitosos premios no puede tener gran repercusión si utilizamos el nombre del “Pato Donald”, pero sí podría causar grave confusión la utilización del nombre de alguien que, como Cat Stevens, esté vivo, como por ejemplo Fernando Schwartz. Confuso como puede ser, igualmente, “vivir” en Second Life bajo el nombre de Paris Hilton, comportándonos como si fuese ella.
En fin, casos de laboratorio para la vida real.

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