El DRM ha muerto, viva el DRM | Sunday 6 January 2008

Breve anotación antes de que vengan varios “amigos P.I.” a casa a tomar el Roscón de Reyes.

Lo comentan en muchos sitios, Sony BMG ha anunciado que comenzará a vender contenidos en Internet sin DRM, siguiendo así la estela del resto de majors que llevan varios meses haciendo lo propio.

Muchos lo interpretan como el final del DRM, aunque yo no iría tan lejos. He criticado en numerosas ocasiones cómo las discográficas y productoras de cine y televisión han hecho uso de una tecnología sólo negativa si se utilizada de forma desproporcionada. No creo que el DRM sea malo de por sí, lo que sí lo es, es la configuración que estas empresas han hecho del mismo.

Éste creo que es un punto de inflexión hacia un nuevo uso de los DRM’s, muchos más marginal, cuando la industria lo utilizará no de forma indiscriminada sino para el ofrecimiento de servicios de suscripción de música, por donde creo que estará el futuro de la música comercial y que necesita de algún tipo de tecnología para asegurarse un correcto funcionamiento del mismo. Espero que no se vuelvan a cometer los errores del pasado y las discográficas apuesten por DRM’s interoperables entre sí, no abusivos, que no atenten contra la privacidad de los usuarios y que no sean un estorbo para hacer un uso justo de los contenidos adquiridos.

Espero que los Reyes hayan sido generosos con todos vosotros. Entre otras cosas, a mí me han traído música: Berlin Cabaret Songs, de Ute Lemper; The Great Unwanted, de Lucky Soul; e Insolente, el último disco del compañero Javier de Torres. Todos ellos sin DRM 🙂

Un comentario

  1. Ramón Rey Vicente | permalink | 6.1.2008 a las 18:07:

    Mi opinión es que 2007 ha sido el año en que el mercado musical online ha madurado y cuando un mercado madura tiende a tratar mejor a sus clientes. En 2008 se suponia que el mercado de reproductores portátiles se iba a estancar… pero viendo que ahora la mayor parte de la música que se venda online se hará sin DRM, eso puede significar un empujoncito al mercado musical (y una patada en los wiitos a las ventas de cds)

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