DERECHO DE INTERNET - PROPIEDAD INTELECTUAL


CONTENIDO

PODCAST INTERIURIS


BLOG INTERIURIS


PROPIEDAD INTELECTUAL


CONTENIDOS ILEGALES



NOMBRES DE DOMINIO


FIRMA ELECTRÓNICA


COMERCIO ELECTRÓNICO


BANCA ELECTRÓNICA


BASES DE DATOS


MÚSICA EN LA RED


P2P (PEER TO PEER)


LEY DE LOS SERVICIOS
DE LA SOCIEDAD DE LA
INFORMACIÓN (LSSI-CE)



OBTENCIÓN DE PRUEBAS
POR INTERNET



DERECHO AMERICANO Y
EUROPEO



RESOLUCIONES JUDICIALES


LEYES RELATIVAS A INTERNET


ARTÍCULOS


MÁNDAME TUS DUDAS


MAPA DEL SITIO

 
 

 

OBTENCIÓN DE PRUEBAS A TRAVÉS DE INTERNET

A través de la Red, son muchos los mecanismos que consiguen averiguar la identidad de un usuario; haciendo una analogía con el mundo real, cuando navegamos por Internet vamos dejando rastros que evidencian que la persona que allí los dejó es un determinado cibernauta.

Quizás el medio de prueba más evidente es el de la IP; la IP (Internet Protocol) es un número de una seria irregular de dígitos que identifica a cada terminal que se conecta a Internet (dicha terminal puede ser tanto un ordenador de sobremesa, como portátil, PDA o un móvil con conexión a Internet). Todo aparato que se conecte a Internet tiene un número, de la misma forma que todo teléfono con el que se llame lo está haciendo con otro número identificativo. Esto quiere decir que cuando accedemos a un sitio web, estamos dejando una serie de datos (tales como la hora de conexión, el tipo de navegador que utilizamos, la dirección IP, las páginas que visitamos, etc.) que quedan registrado en un log (o fichero de registro) y que podrá ser consultado o almacenado con posterioridad.

Por lo tanto, si un hacker lanza un ataque contra un servidor, si no toma las medidas necesarias sería muy fácil descubrir de dónde procede dicho atacante. Del mismo modo, cuando se envía un e-mail, sin que nos demos cuenta, estamos mandando, además del mensaje, datos como el país desde el que se manda, información del ordenador desde el que lo enviamos y la dirección IP del mismo. Muchos han sido los casos en los que se ha localizado a un ciberdelincuente averiguando la IP del mismo. Hace unos meses, la Guardia Civil detuvo a un joven de 17 años por vender teléfonos móviles a través de una página web, cuando en realidad lo que enviaba eran ladrillos de construcción; se le detuvo fácilmente porque no enmascaró su IP.

Pero esto no funciona en todos los casos, ya que muchos hackers o crackers lanzan ataques contra servidores o crean virus dañinos sin que sean descubiertos ya que hábilmente enmascaran su dirección IP a través de software específico e ilegal (ya que obstruye una investigación judicial) o en otras ocasiones mandan el ataque a través de ordenadores públicos, con lo que si el encargado del cibercafé o del establecimiento público no tiene un registro de los usuarios, la pista se pierde completamente ahí.

Pero la IP no es la única forma de descubrir datos de un internauta; en la actualidad existen programas llamados sniffers cuya finalidad es recopilar datos de forma que la persona a la que se investiga no se dé cuenta de que está siendo vigilado. Mediante estos programas se puede conocer toda la actividad de un usuario, como por ejemplo los sitios web que ha visitado, el tiempo de permanencia en cada uno de ellos, los correos que envió, las conversaciones en chats, etc. Es decir, registra todo lo que ve o hace el investigado; estos programas tienen el peligro de que puestos en malas manos, pueden ser muy dañinos ya que un hacker que utilice estos programas para “seguir” a una persona, podrá conocer las claves que tenga almacenadas en el ordenador, los números de las tarjetas de crédito con las que compró algo a través de la Red o simplemente sus gustos personales. No hay que llegar al absurdo de muchos usuarios que piensan que la Red es un sitio donde gobierna la anarquía y donde se sientes perturbados en todo momento, ya que con un ordenador en condiciones, con programas antivirus, firewalls, anti-spyware y demás, no corre peligro de espionaje en ningún momento.

En cuanto a las pruebas obtenidas a través de Internet, la nueva Ley de Enjuiciamiento Civil no establece particularidades específicas para ellas; deben ser obtenidas cumpliendo con los mismos requisitos y las mismas exigencias que las pruebas recabadas en la vida real. Es decir, la autoridad policial no podrá introducirse remotamente en el ordenador de una persona que está siendo objeto de investigación sin una orden judicial, del mismo modo que no podrá impedir la publicación de un sitio web (por tener pornografía infantil o música, por ejemplo) si antes no ha sido decretado por un juez.

El tema de las IP es un tanto peculiar, ya que la dirección IP es pública, es decir, se puede ver fácilmente y no hay que pedir autorización a nadie, aunque en la actualidad, la IP se considera como un dato personal por lo que las fuerzas del orden deberán obtener una autorización judicial para que la ISP le facilite el nombre y otros datos personales del usuario. Por tanto lo que tendrán que hacer las fuerzas del orden a la hora de localizar a una persona, es comprobar su IP, solicitar autorización judicail y ver a quién corresponde (en algunos casos en los que las operadoras utilizan IP dinámicas en un poco más complejo, pero no imposible). Lo complicado, como decíamos, es cuando ese internauta ha enmascarado la IP con un programa informático.

Por tanto, la Ley de Enjuiciamiento Civil, en su artículo 299 apartado 2 acepta expresamente como medios de prueba sistemas de reproducción de la palabra, el sonido y la imagen, así como los instrumentos que permitan archivar y conocer o reproducir palabras, datos, cifras y operaciones matemáticas. Así mismo, en el apartado 3 permite medios de prueba que no estuviesen contemplados en el apartado 2 pero que permitan conocer con certeza sobre hechos relevantes, dejando abierta la posibilidad a posibles nuevos medios de prueba que en el futuro pudieran aparecer.

Otra forma fácil y más o menos veraz de conocer datos sobre una actividad relacionada directamente con Internet son las bases de datos WHOIS; estas bases de datos tienen la finalidad de dar más confianza a los usuarios de Internet al facilitar datos necesarios para identificar a la/s persona/s que están detrás de una página web a través de su dominio. Por ello, si accedemos a una base de datos de este tipo, por ejemplo la que tiene Network Solution www.networksolutions.com), con sólo escribir un nombre de dominio, tendremos el nombre del que lo registró, su dirección de e-mail, su número de teléfono (en algunos casos) y la dirección de su establecimiento. Estas bases de datos son de carácter público y gratuito y son especialmente útiles para casos de tiendas electrónicas y a la hora de ponernos en contacto con ellos si pensamos que han cometido algún perjuicio sobre nosotros.

En definitiva, vemos que la navegación por Internet deja rastro, y que por lo tanto no hay tanta anarquía como algunos nos pueden hacer creer ya que por los medios aquí expuestos es factible localizar a una persona, sin importar desde donde se conecte, para, en su caso, reclamarle consecuencias por lo hecho por él.

 

 

ATRÁS

 

© 2003-2006 Andy Ramos Gil de la Haza
Aviso Legal

Template by joshsfsinc templates