¿Cómo regularemos a los robots? | Monday 7 November 2016

Daría lo que fuese por saber qué se debatió en el primero congreso en el que se habló de Internet y de las Tecnologías de la Información, desde un punto de vista jurídico, en España. De hecho no sé cuándo se produjo ese año 0 en el que se mencionaron por primera vez las palabras Internet, Comercio Electrónico, ISP… en un congreso de Derecho en España. Ahora hay una saturación de eventos y jornadas especializadas, pero en los años 70 y 80 el acceso a la información era ínfimamente menor, por lo que probablemente no esté ni documentado.

Seguro que en dicho primer congreso en el que abogados y académicos hablaron en nuestro país de los retos jurídicos de Internet no salieron conceptos como “UGC – Contenido Generado por Usuario”, “hosting/housing”, “DDoS”, “Cyberlocker”, “Deep Linking” (bueno, este quizá sí), “Cloud Computing” o “Redes Sociales”, por decir algunos. Lo interesante de las Nuevas Tecnologías es que son impredecibles; se desarrollan de una forma y el uso (y conflictos) que generan en muchos casos son imposibles de anticipar.

Estamos en los albores de una nueva revolución tecnológica, no marcada por tecnologías de la información, sino por la Robótica y la Inteligencia Artificial, principalmente. Cada día leemos noticias sobre nuevos desarrollos tecnológicos en estos campos y visiones idílicas o apocalípticas sobre el futuro que nos depararán estas tecnologías.

Estamos, respecto a la Robótica y la IA, como estaban los primeros que debatieron sobre Internet, sabiendo que traerían profundos cambios normativos en nuestro ordenamiento, pero seguro que sin tener la menor idea de los verdaderos desafíos a los que nos tendremos que enfrentar. Hablamos de Robots, Internet de las Cosas, de Coches Autónomos, de Drones, de Tecnologías Disruptivas, pero seguro que dentro de algunos años descubriremos que otros eran los verdaderos retos de estas tecnologías.

Por fortuna, dentro de pocos días podremos disfrutar de ese primer congreso en el que se debatirá en España los retos de las nuevas “Nuevas Tecnologías”. Será el jueves 24 de noviembre, en FIDE, bajo el título “Robotiuris: I Congreso de los aspectos legales de la robótica“, organizado por la fundación y el compañero Alejandro Sánchez del Campo (aka Replicante Legal).

En el Congreso hablaré sobre la regulación de las Tecnologías Disruptivas, de lo que escribiré aquí en los próximos días para ir abriendo boca.

Si hubieses dado lo que fuese por estar en el primer congreso sobre desafíos legales de Internet, seguro que no querrás perderte la primera jornada temática sobre unas tecnologías de las que se hablarán muchísimo en las próximas décadas. Allí nos vemos.

¿Sueñan las Máquinas con Leyes Electrónicas? | Monday 6 June 2016

El título de esta entrada es un simplón homenaje a la novela de Philip K. Dick “Do Androids Dream of Electric Sheep?”, que igualmente servirá como referencia para la sesión que, desde DENAE, estamos organizando junto con la consultora tecnológica Altran.

Como sabéis, en DENAE apostamos por una figura de abogado híbrido, que se plantea las cuestiones jurídicas de cualquier asunto, pero que también lo analiza desde un punto de vista técnico y de negocio. Al fin y al cabo, estamos hablando de Derechos Intangibles, Datos, Información, Invenciones… con un componente jurídico muy importante. Por eso, el próximo jueves los abogados podremos probar tecnologías que todavía no están completamente en el mercado (como gafas de realidad virtual, simuladores, robots, etc.) y debatir con ingenieros que desafíos nos traerá esta Cuarta Revolución Industrial que estamos comenzando a vivir.

Entre los tres temas que trataremos, desde una perspectiva jurídica, los compañeros Raúl Rubio, Alejandro Sánchez del Campo y yo (realidad virtual, drones y robots), a mí me ha tocado los dilemas y cuestiones jurídicas que nos plantearán en el futuro (y presente) los androides y otro tipo de máquinas, tanto en una primera etapa con una evolución de inteligencia artificial más limitada, como en un futuro más o menos lejano, en donde puedan alcanzar algún nivel de conciencia (artificial) y de singularidad tecnológica.

Los ingenieros no piensan en los abogados a la hora de diseñar sistemas y mecanismos automatizados, al igual que los abogados y legisladores no cuentan con los ingenieros para redactar las leyes o las relaciones entre individuos. Sin embargo, dada la cada vez mayor interacción social entre las máquinas y los humanos, los abogados debemos estar más involucrados en la configuración de procesos dentro de las máquinas (cómo deben reaccionar ante determinados estímulos), al igual que los ingenieros deben ayudarnos a regular dicha interrelación hombre-máquina.

De hecho, desde hace ya casi una década, en Corea del Sur se discute, incluso en ámbitos parlamentarios, cómo debería regularse la relación de los humanos con los robots y viceversa, con un componente ético importante. Hasta dónde debería llegar la autonomía operativa de una máquina; si debemos permitir robots que “emulen” sentimientos y que puedan conectar a nivel emocional con las personas (¿no es entrañable R2-D2 cuando se enfada?); o qué se puede hacer con toda la información/datos que registra un mecanismo autónomo, son respuestas que deben darse en esta normativa.

Estamos dando los primeros pasos en esta materia y seguro que el jueves habrá lugar para muchas elucubraciones y desvaríos entre abogados e ingenieros. El evento, solo para socios de DENAE previa inscripción aquí. Allí nos vemos.

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