Presentación del estudio “La situación jurídica de los videojuegos: Análisis comparativo de los planteamientos nacionales” | Wednesday 20 November 2013

Como publiqué en el anterior post, recientemente la OMPI publicó un estudio de investigación encargado por ella en el que, junto a otros compañeros españoles y chinos, analizaba la protección jurídica de los videojuegos y sus implicaciones en materia de propiedad intelectual desde la perspectiva de 24 países.

El próximo miércoles 27 de Noviembre de 2013, de 11.30 a 14.00, participaré en un evento organizado por La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de España, en colaboración con La Biblioteca Nacional de España, en donde presentaremos el informe, así como podremos disfrutar de un interesante debate entre figuras destacadas de esta materia. El acto contará con la intervención de Michele Woods (Directora de la División de Derechos de Autor de la OMPI), y con las conclusiones de Ángela Gutiérrez Sánchez de León (Vocal Asesora de la Subdirección General de Propiedad Intelectual).

La asistencia es gratuita, aunque es necesario confirmarlo en el email propiedad.intelectual@mecd.es.

El programa completo es el siguiente:

Miércoles 27 de noviembre de 2013

 

11.30 a 12.00 – Recepción de asistentes

 

12.00 a 12.15 – Palabras de bienvenida pronunciadas por:

Sra. Michele Woods. Directora de la División de Derechos de Autor. Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), Ginebra

 

12.15 a 13.00 – Presentación del estudio: “La situación jurídica de los videojuegos: Análisis comparativo de los planteamientos nacionales”

Conferenciantes: Andy Ramos y Laura López.

 

13.00 a 13.50 – Mesa redonda

Ponentes:

Sr. Ignacio Garrote, Profesor Titular de Derecho Civil de la Universidad Autónoma de Madrid, Madrid.

Sra. Carolina Pina, Socia del Departamento de Propiedad Industrial e Intelectual de Garrigues, Madrid.

Sr. Xosé Manuel Rey, Abogado-Socio en Datalawyers y Socio de RLS Games, Madrid.

Sr. David Sweeney Asesor jurídico de Interactive Software Federation of Europe (ISFE), Bruselas.

Moderadora: Sra. Ángela Gutiérrez Sánchez de León, Vocal Asesora, Subdirección General de Propiedad Intelectual, Secretaría de Estado de Cultura, Madrid.

13.50 a 14.00 – Conclusiones

Conferenciante: Sra. Ángela Gutiérrez Sánchez de León

 

14.00 – Vino español

 

Aunque lo haré luego personalmente, también me gustaría agradecer desde aquí a todos los que participarán en el evento, especialmente a los ponentes que forman una mesa redonda de excepcional calidad.

Espero veros allí.

Nuevo Director General de la OMPI | Wednesday 14 May 2008

Ya he comentado alguna que otra vez la situación de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, esa agencia especializada de las Naciones Unidas para desarrollar un sistema justo y accesible de derechos de propiedad intelectual (en su concepto anglosajón, con patentes, marcas, derechos de autor y conexos, y diseños industriales) en todo el mundo.

Ayer, y tras una intensísima votación, El Comité de Coordinación de la OMPI nominó al Dr. Francis Gurry, un “hombre de la casa”, nuevo Director General de la organización, puesto que deberá ser refrendado por la Asamblea General, lo que ocurrirá en su próxima sesión anual de finales de septiembre para que tome posesión de su cargo el 1 de octubre de 2008.

Sobre el futuro nuevo director general, es australiano, licenciado en derecho, master en leyes y doctor en filosofía. Su perfil profesional se acerca más a la propiedad industrial que a la intelectual, ya que desde 2003 ha sido adjunto al director general, encargado del Patent Cooperation Treaty (PCT), legislación en materia de patentes, conocimiento indígena, y de recursos genéticos, entre otros. Dentro de sus logros está poner en marcha el “the WIPO Arbitration and Mediation Center” que, en mi opinión, es de lo poco que funciona medianamente bien dentro de la OMPI últimamente.

Viendo las crónicas de esta elección, parece que hubiese sido obra de un guionista de cine, con una interesante ronda de eliminaciones de los 15 candidatos originales, hasta imponerse Gurry por tan sólo un voto de diferencia (42 – 41) a Graça Aranha, que al igual que su oponente, lleva muchos años al servicio de la OMPI. Dicen los comentaristas que cuando se supo el resultado de la votación, un miembro de su equipo corrió por los pasillos gritando “¡Viva Gurry!”. De cine, vaya.

Pero Gurry no se va a encontrar a una OMPI en sus mejores momentos ni mucho menos, más bien todo lo contrario. La OMPI debe asumir de una vez por todas su papel conciliador y reconciliador en estas materias tan controvertidas, y coger de una vez por todas el toro por los cuernos y afrontar multitud de reformas en sus tratados que obliguen a los estados miembros a adecuar sus legislaciones a los cambios tecnológicos ocurridos en los últimos años.

Si hace más de 10 años la OMPI se adelantaba aprobando Tratados que, de mejor o peor manera, prevenían lo que se nos veía encima con esto de la sociedad de la información, en este tiempo ha demostrado su total ineptitud para adecuar los mismos a la verdadera realidad de esta era tecnológica, tarea que como digo, debe ser emprendida con celeridad para recuperar el prestigio perdido en los últimos años.

Y en materia de propiedad industrial, las perspectivas no deben ser diferentes; aunque las legislaciones nacionales en materia de patentes son hasta cierto modo similares, la interpretación judicial que se ha hecho de las mismas en cada país nos ha llevado a una situación de desarmonización crítica para el desarrollo de la tecnología.

Aquí un enlace a la Agenda de la OMPI, 45 puntos que parecen sacados de un programa electoral.

Desde aquí le deseo mucha suerte al Dr. Francis Gurry, y espero que dentro de unos años, cuando hablemos de su posible reelección, podamos decir que ha hecho el trabajo que le exige su cargo.

Hacia nuevos Límites y Excepciones | Wednesday 12 March 2008

Muchas veces, al decir “propiedad intelectual” lo hacemos de corrido y olvidamos el significado de ambas palabras por separado, si bien reconozco que el término es discutido por muchos y no carente de posibles connotaciones antitéticas. Polémicas aparte, nos guste o no esta rama del derecho está considerada por el Código Civil como una propiedad especial (Capítulo III, del Título IV, de su Libro II), y el régimen general de la propiedad debe ser aplicado de manera subsidiaria ante cualquier duda o interpretación.

Dentro de este derecho especial, destacan una serie de límites y excepciones al derecho exclusivo de disponer y gozar del mismo como en el resto de propiedades, límites que han sido interpretados por algunos como derechos subjetivos de sus beneficiarios. Para refrescar la memoria, en España y en la actualidad, los límites de los derechos de propiedad intelectual son los siguientes:

Creo que estos límites tiene una perfecta y lógica razón de ser: conseguir un equilibrio entre los derechos de los autores y los derechos de los ciudadanos a acceder y a utilizar la cultura.

Este preámbulo viene a colación por la nueva era en la que está entrando la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) tras las reuniones de esta semana del Comité Permanente de Derechos de Autor y Conexos, que contra todo pronóstico, a renovado al finés Jukka Liedes. Lo cierto es que la reputación de la OMPI en estos temas ha quedado mermada tras el escandaloso fracaso del “Tratado Broadcast”, que tras 10 años de negociación, su debate ha sido suspendido sin fecha de reanudación.

Chile está encabezando un nuevo movimiento para instar a la OMPI a negociar un tratado sobre límites y excepciones a los derechos de autor que garantice el derecho de la humanidad de participar en la actividad cultural y en el progreso científico y económico, al tiempo que facilita y promueve la actividad creativa de los autores y de la industria cultural que necesitan estas excepciones para llevar a cabo parte de sus actividades.

Chile, Brasil, Nicaragua y Uruguay proponen a la OMPI tres áreas de trabajo:

1. Identificar los modelos de límites y excepciones de cada país miembro.

2. Analizar estos modelos para promover la creación e innovación.

3. Establecer un acuerdo sobre límites y excepciones que sea de interés público y que sea considerado como un acuerdo de mínimos para los países miembros de la OMPI.

Aunque la propuesta de estos países me parece un poco parca, sin sugerir al menos límites que puedan cumplir estos objetivos, sí me parece interesante que se comience un debate sobre la armonización de estos y que su incorporación sea de obligado cumplimiento para los países miembros ya que la mayoría de los límites establecidos en el Convenio de Berna son potestativos.

Lo cierto es que ante este posible debate creo que nuestro país llegaría con gran parte de los deberes hechos; aunque algunos límites son ciertamente mejorables, si comparamos nuestra ley con las equivalentes de países miembros de la OMPI,  comprobamos que el legislador español, si bien obligado por el europeo, ha configurado una serie de límites bastante garantistas. De todo ellos, el que creo que debe ser objeto de una revisión más profunda es el artículo 32 LPI, sobre cita e ilustración de la enseñanza; la cita para incluir fines más allá de los docentes y de investigación (límite muy limitado, valga la redundancia) y reescribir la “ilustración a la enseñanza” para que tenga verdadera efectividad (muy obtusa tras la modificación introducida por la Ley 23/2006).

Teniendo en cuenta la “regla de los tres pasos”, ¿qué límite creéis vosotros que debería ser introducido o modificado?

La protección del “Conocimiento Indígena” | Thursday 12 July 2007

Creo nunca os había hablado del “Conocimiento Indígena” y traigo este tema hoy a colación de una noticia que anuncia que varios expertos prevén que se otorgue protección internacional al “Conocimiento Indígena” o “Traditional Knowledge“.

Pero ¿qué es el “conocimiento indígena”?. Este término responde a la protección sui generis del conocimiento generado por determinados pueblos y tribus, generalmente indígenas, para proteger las aplicaciones o los usos que del medio ambiente, han conseguido obtener y que tienen fines curativos, sanitarios o de cualquier otro tipo. Simple y llanamente sería proteger la “cultura popular”, las “pociones de toda la vida” o esos remedios caseros tan eficaces que posteriormente son comercializados por empresas farmacéuticas.

Después del fracaso del Broadcasting Treaty, parece que la OMPI quiere levantar cabeza a través del establecimiento de un régimen internacional para la protección del “conocimiento indígena”  que repita los éxitos que, en este campo, se han conseguido en países como China o Perú (los únicos que yo conozco que regulan este tipo de conocimientos). En la actualidad se discute si establecer este régimen sobre los acuerdos TRIPS de la Organización Mundial del Comercio, a través de la propia OMPI, o por la Convención de la Diversidad Biológica.

El sistema peruano es realmente curioso (lo siento pero nunca he tenido los suficientes recursos como para estudiarme el chino), ya que a través de la Ley Nº 27.811, que establece el régimen de protección de los conocimientos colectivos de los pueblos indígenas vinculados a los recursos biológicos” (pdf) (el título casi lo dice todo), se protegen los conocimientos adquiridos por los pueblos indígenas con una doble finalidad, evitar que terceras personas patenten medicamentos u otras innovaciones basadas en los conocimientos de estos pueblos; y favorecer a estos pueblos, que deberán autorizar la explotación comercial de sus conocimientos.

De esta forma, se protege sin importar si el conocimiento ha caído ya en dominio público o no, y sin importar la temporalidad, ya que la protección que se establece es imprescriptible. Además, este derecho que otorgan a las tribus indígenas sobre su conocimiento no puede ser cedido a terceros por su carácter de inalienable, lo que provoca que los licenciatarios de sus conocimientos no estén capacitados para otorgar sublicencias de estos productos.

Parece que estas medidas están funcionando muy bien en estos países (en China, el 90% de las medicinas que se intentan patentar vienen de recetas tradicionales), pero intentar regular a nivel internacional una problemática que existe en determinados territorios, creo que es querer regular por regular. No discuto la utilidad de estas medidas, por ejemplo, para evitar que terceras empresas patenten una innovación que no es novedosa, ya que era conocida por una determinada tribu, pero de ahí a ampliar esta cuestión local a todos los países del mundo, se me antoja una solución desmesurada.

En España poco se ha escrito poco sobre el tema, apenas Javier Gutiérrez, director general de VEGAP, se ha atrevido a opinar sobre el tema (estando a favor de su protección, por cierto). Para los que le interese el tema, recomiendo la web peruana de la INDECOPI y su microsite de los “Conocimientos Tradicionales de los Pueblos Indígenas”.

Una muerte anunciada | Tuesday 26 June 2007

He hablado en varias ocasiones en este blog del WIPO Broadcasting Treaty o Tratado de Comunicación Pública de la OMPI, por el que la Organización Mundial de Propiedad Intelectual pretendía armonizar a nivel mundial uno de los derechos exclusivos de los titulares de derechos (la comunicación pública), el cual que ha ido incrementando su importancia en los últimos años, en detrimento del resto de derechos, especialmente el de distribución.

Hace apenas una semana comentaba el devenir de este tratado y ahora la noticia es la defunción del mismo; finalmente, el Standing Committee on Copyright and Related Rights no ha sido capaz de poner de acuerdo a los diferentes países enfrentados y comunicará en septiembre en la Asamblea General de la OMPI que no han sido capaces de llegar a un acuerdo, cancelando por lo tanto la reunión que iban a tener en noviembre.

Parece que ha sido la rotunda oposición de Estados Unidos la que ha provocado el fin del tratado, entendiendo que para los intereses de su país no había ni una sola área de confluencia en todo el tratado. Mientras tanto, países como Brasil, India, Canadá y la siempre neutral Suiza, se lamentan de no haber sido capaz de llegar a un entendimiento en un tratado que empezó a fraguarse hace 10 años, cuando el concepto de comunicación pública empezaba a convertirse en lo que es ahora, el derecho de propiedad intelectual de Internet y casi del futuro.

Todavía la noticia no es oficial ya que será el viernes cuando el Standing Committe on Copyright and Related Rights se vuelva a reunir en sesión plenaria para comunicar el fracaso del tratado.

Se comenta también mucho cuál será el futuro de la OMPI una vez que se ha visto su incapacidad para poner de acuerdo a las diferentes partes del tratado. Tradicionalmente, la OMPI ha desempeñado un papel conciliador capaz de aunar todas las posturas y necesidades de sus países miembros alrededor de, entre otros, los Tratados de Roma o Berna. Después de este fracaso, se dice por los mentideros de la propiedad intelectual que la OMPI va a sufrir una profunda reconversión, dejando de ser un “treaty maker” o “policy maker” para cumplir funciones más administrativas, divulgativas y como mediador en temas de conflicto de dominios.

Es una lástima que la obcecación de determinadas naciones impidan llegar a un punto común en el que estaban esperando multitud de naciones y no estaría de más que de vez en cuando, todas las naciones del mundo demostrasen a la “poderosa” que quizá las cosas no se tienen que hacer siempre a su modo, aunque tampoco niego que EE.UU. tuviese parte de razón (entiendo su preocupación por el “signal theft“).

Después de la muerte del tratado (o cuanto menos, prolongada hibernación), a ver en qué situación queda la OMPI.

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