¿Resucita el DRM? | Sunday 14 September 2008

Leo aquí una noticia cuyo párrafo introductorio parece que me lleva al pasado:

A group of media industry companies said it is planning to build a digital world where video devices and content websites play together in perfect harmony, and consumers can safely store their digital content and access it anywhere in the world.

Hace más de 5 años, cuando tuve noción por primera vez de la existencia de algo llamado DRM, no había apenas oposición a ella en la Red, y toda la información que ésta albergaba sobre estas nuevas tecnologías eran positivas, ya que, según ellas, iban a posibilitar a los usuarios disfrutar de su música y vídeos en un “ambiente seguro” (“secure environment“, lo llamaban). El ambiente era (y es) seguro, evidentemente, para los titulares de los derechos de dichos contenidos, y no para los usuarios, que vieron cómo ese escenario se convertía en hostil al lanzarse multitud de tecnologías diferentes e incompatibles entre sí, al tiempo que cada servicio online era incompatible con el dispositivo que había elegido para disfrutarlo, o cómo se podía quedar sin la música que compraba al fracasar el sitio web donde la había adquirido.

La propia industria se dio cuanta de la irracionalidad de esta tecnología y, primero, se lanzaron iniciativas para intentar crear un DRM interoperable y compatible con todos los dispositivos y servicios (nacieron así la Coral Consortium y Marlin, sin noticias reseñables hasta la fecha), para posteriormente desechar la industria discográfica esta tecnología que durante años había demostrado su ineficacia. La muerte (o visto lo visto, stand-by) del DRM provocó un tímido aumento de las ventas de música online, menos en España, claro está.

A mí el tema del DRM me recuerda un poco a la historia de la Propiedad Intelectual que comentaba hace un par de meses, lo que nació para ser un sistema para proteger y fomentar la creación, se ha desvirtuado para favorecer a unos pocos y, en el caso del DRM, a casi nadie (ni siquiera a la industria). No estoy incondicionalmente en contra del DRM porque creo que cada cual tiene derecho a proteger lo que es suyo como mejor estime o, al igual que hacen otras industrias, ofrecer sus productos y servicios en los términos que crea que son más competitivos, incluso cuando estas condiciones sean un error empresarial. El problema de los DRMs es que los desarrolladores de los mismos le vendieron a la industria cultural una tecnología que en las presentaciones de Powerpoint se las pintaba mucho mejor de lo que fue en la realidad. Estoy seguro de que si los DRMs hubiesen sido una tecnología que ofrecía un entorno amigable, interoperable, y que pasase inadvertida para los consumidores, otro hubiese sido su destino.

Y retomando la noticia, parece que la industria no se da por vencida y planea lanzar un nuevo sistema que “igualará la experiencia digital audiovisual” de los consumidores a través del “Digital Entertainment Content Ecosystem” (DECE), el cual pretende lograr esa manida interoperabilidad entre dispositivos y servicios, permitiendo al usuario disfrutar de sus contenidos en cualquier dispositivo e, incluso, tenerlo almacenado en una especie de “armario de derechos” (rights locker). No sé en qué se traducirá esto, pero estaría interesante que planteasen un sistema en el que el usuario, una vez compra una canción o una película, pudiera acceder a ella desde cualquier lugar, con cualquier servicio y dispositivo, y descargarla cuantas veces quiera, incluso en diferentes formatos.

Los propulsores del sistema (entre los que están Sony, Warner, Paramount, Fox, Comcast, Microsoft, Toshiba, Best Buy o Intel -ni rastro de Apple, a la postre, el mayor beneficiado por la irracionalidad de los DRMs-) dicen que darán más datos en el CES, aunque parece que la iniciativa va más encaminada al vídeo, reducto en el que los DRMs todavía imperan sin excepción y único que aún puede hacer algo con esta tecnología.

Veremos en qué termina esta iniciativa, si compartiendo el cementerio de ballenas junto con PlayForSure, Coral y Marlin, o en un verdadero estándar inocuo para el usuario. Me da que ocurrirá el primer escenario.

La Semana de la Polémica (y II): La Coalición | Wednesday 25 June 2008

Como dije en el anterior post, la semana pasada asistí a la presentación de “La Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos” (no me gusta nada su versión abreviada, suena mal, pero a partir de ahora lo denominaré “La Coalición”), nuevo ente creado por SGAE, EGEDA, Promusicae, FAP, ADICAN y ADIVAN para luchar conjuntamente contra la piratería, mentalizando al Gobierno y a la opinión pública de la necesidad de proteger a una industria que supone el 3.6% del PIB nacional y que crea miles de puestos de trabajo.

La Coalición preparó una serie de actos para presentar su iniciativa, con una jornada el martes donde diferentes personas dieron su testimonio sobre la piratería en la Red (gente como Agustín Almodovar, Coque Martín de Los Vengadores, Jorge Molistbestseller y presidente de Paramount España-, o Francisco Martínez, de la discográfica independiente Avispa), aunque el plato fuerte llegó el jueves con la presencia de John Kennedy (presidente de la IFPI) y con Denis Olivennes (a quien tenía ganas de ver después de conocer su informe).

Antes de seguir quiero hacer un inciso. En Internet en general, y en la blogosfera española en particular, es fácil postularse a favor del intercambio de archivos y complicado defender otra manera de hacer las cosas, apostando por negocios que satisfagan los intereses de todas las partes implicadas. No me quiero enrollar, pero creo que debemos hacer una autocrítica sobre la blogosfera que hemos creado, radicalmente contraria a determinadas opiniones y donde si te postulas a favor de algo impopular la tacha hacia tu blog (y tu persona) es inmediata.

Dicho esto y que este post será probablemente muy impopular, continúo.

A la industria de los contenidos se le puede criticar por infinidad de cosas; durante años han tratado mal a sus clientes, y desde luego su torpeza en la entrada en la era digital es una de las causas del desplome de esta industria tan fundamental en la economía y sociedad de cualquier país avanzado, pero es indudable que no son los únicos que deben pronunciar el “mea culpa” por su declive. Aquí hay muchas partes con tareas pendientes y espero que todos nos pongamos a trabajar para crear una sociedad de la información atractiva.

Después de años en los que los titulares de derechos han hecho su particular lucha contra la piratería cada uno por su lado (el ego de este sector, como el de muchos otros, se hace notar), los que han estado batallando por separado han decidido unirse porque se han dado cuenta que a este gigante no se le gana por separado. A partir de ahora “La Coalición” va a hacer una función de lobby (algunos lo critican, pero si unos pueden hacer presión ¿por qué otros no?) y por lo que se ha dicho estos días, parece que sus objetivos son el Gobierno (pasivo como nadie ante este problema) y los ISPs (que dicen ser los únicos que pueden hacer algo al respecto). Parece que, a diferencia de EE.UU., aquí no irán en ningún momento contra los usuarios, lo cual es positivo.

Su objetivo es el modelo francés, es decir, la propuesta esbozada por Denis Olivennes, antiguo presidente de la FNAC, actual Comisionado del Gobierno Francés por articular un acuerdo entre titulares de derechos e ISPs y Director de “Le Nouvel Observateur”. Llamaba la atención que se hubiese nombrado a alguien con tantos intereses comerciales para escribir un informe de este tipo, pero a posteriori creo que las propuestas de Olivennes son razonables. No apuesta por el mercado físico, que es la gran fuente de ingresos de la Fnac, sino por el respeto y la posibilidad de establecer otros modelos de negocios.

Hemos llegado a un nivel tecnológico que, afortunadamente, ya no hace falta grandes infraestructuras para dar a conocer tu obra; con una cuenta en MySpace, material en YouTube y un poco de marketing viral puedes hacer llegar tu música a todo el mundo. Este avance tecnológico permite que puedan coexistir perfectamente dos categoría de autores, los que deciden poner su obra con alguna licencia “copyleft” y los que deciden irse por la vía tradicional y meterse en los cauces de la industria. Ambas opciones son perfectamente viables y deben ser respetables, sin obligar a uno a cobrar por su música (algo que las leyes actuales sí exigen) y sin imponer a otro a regalar sus obras. La libertad consiste en permitir a cada autor explotar su obra como estime más conveniente, algo que creo que ni por un sentido ni por otro se da hoy en día.

Durante su exposición, Olivennes resaltó lo importante que es la protección de los autores y la creación de un ecosistema legal y económico propicio para fomentar la creación profesional. Olivennes me pareció ante todo un hombre razonable, con sentido común y gran defensor de la cultura. Criticó los DRMs por ser contrarios a los intereses de los ciudadanos, apostó por la copia privada como garante del acceso a la cultura y se decantó por otra forma de explotar obras musicales y audiovisuales para favorecer a la diversidad cultural; su propuesta no intenta volver a un antiguo estadio de “tiranía del ocio” o del “imperialismo americano” (como él lo llama), sino avanzar y asegurar el acceso a la cultura al tiempo que cada autor puede explotar su obra como lo desea.

Aunque su propuesta en un principio previó un sistema de triple notificación a un usuario de redes p2p que intercambie archivos protegidos por derechos de propiedad intelectual, con una posterior sanción económica, finalmente consideraron que este sistema de multa, o incluso de penas de prisión (¡¡¡¡) no eran adecuados, sino que debían apostar por un mecanismo “disuasorio/educativo” en el que se apercibiese tres veces al usuario para finalmente, cortarle la conexión a Internet de forma temporal. Funciona en otros ámbitos de la vida con amplia aprobación social, si infringes la ley sobre Tráfico habrá consecuencias (incluso la retirada temporal del carné de conducir); si tu establecimiento no cumple las medidas sanitarias exigidas, podrán revocarte la autorización de forma temporal. Si en el “mundo real” la realización de determinados actos tiene determinadas consecuencias, no creo que Internet sea un “salvaje oeste” donde todo esté permitido.

Pero claro, el problema aquí no sólo es la inviolabilidad de las comunicaciones sino el derecho a la privacidad y la protección de datos. La iniciativa francesa creará un órgano (similar a nuestro inexistente “órgano competente“) compuesto por magistrados que se encargará de velar por los derechos de los ciudadanos, autorizando la revelación de la identidad tras una IP sólo cuando así se considere necesario.

Porque ésta es la pescadilla que se muerde la cola. Los usuarios critican que no es sencillo encontrar contenidos interesantes en Internet, que no hay una oferta similar a la del mercado tradicional, a lo que los titulares de contenidos contestan que es imposible luchar contra lo gratuito, que no pueden realizar una fuerte inversión de dinero para introducirse en Internet si no existe un mercado maduro que les permita recuperar la inversión. El problema estará si se hacen unas “leyes a la carta” para que la industria encuentre un entorno propicio para tirarse de una vez por todas a la piscina de Internet, y posteriormente son utilizadas para continuar un modelo de negocio 1.0.

Algunos han calificado a ésta como la “semana negra para la sociedad de la información”; yo creo que es justo lo contrario. La Sociedad de la Información se basa en dos elementos básicos: tecnología y contenidos (no sólo información…). Sin una industria tecnológica avanzada, es imposible conseguir una Sociedad de la Información próspera, de la misma forma que toda esta tecnología de poco sirve si no contamos con contenidos de calidad que las hagan atractivas.

Desde mi punto de vista, la actual Sociedad de la Información española es arcaica por diversos motivos, entre ellos por el desfavorable entorno jurídico con el que tienen que lidiar los que se atreven a explotar contenidos en Internet. Un avance legal, garante de las diferentes tendencias del mercado, permitiría sentar las bases para que cada uno pudiera explotar sus contenidos como desee, naciendo diferentes modelos de negocio que verdaderamente compitiesen entre sí (ya sean copyleft, copyright o copy-lo-que-sea) en un mercado verdaderamente libre. Un marco jurídico que permite el libre e indiscrimando intercambio gratuito de archivos no favorece en nada a la Sociedad de la Información, de la misma forma que no favorece a la libertad de expresión que se puedan proferir insultos en Internet hacia una persona con total impunidad.

No creo que la excelente iniciativa ADNStream o la más restrictiva Filmotech lleguen a triunfar de continuar la situación actual, porque éstas no compiten con la televisión tradicional sino con las descargas a través de P2P. Estoy seguro que, de no existir estas descargas, proyectos emprendedores como ADNStream tendrían más posibilidades, compitiendo en un mercado igualitario, no desleal, generador de empleo y de una verdadera Sociedad de la Información.

Al igual que disfruté con la lectura de “Free Culture”, os recomiendo la lectura del ensayo de Denis Olivennes “La Gratuidad es el robo” (título, por otro lado, desafortunado), con un perfecto análisis que apuesta por la búsqueda del equilibrio entre la libertad del consumidor y las necesidades del creador.

Hasta aquí un post impopular para una semana impopular. Muchos me criticarán, me etiquetarán y creerán que éste es un artículo del pasado, pero sinceramente creo que no podemos avanzar, crear nuevos modelos de negocios sostenibles, hasta que no se asegure a los que invierten dinero, horas de trabajo y talento, que su esfuerzo se desarrollará en un marco jurídico y económico adecuado, todo ello para apostar por una Sociedad de la Información de calidad.

El DRM ha muerto, viva el DRM | Sunday 6 January 2008

Breve anotación antes de que vengan varios “amigos P.I.” a casa a tomar el Roscón de Reyes.

Lo comentan en muchos sitios, Sony BMG ha anunciado que comenzará a vender contenidos en Internet sin DRM, siguiendo así la estela del resto de majors que llevan varios meses haciendo lo propio.

Muchos lo interpretan como el final del DRM, aunque yo no iría tan lejos. He criticado en numerosas ocasiones cómo las discográficas y productoras de cine y televisión han hecho uso de una tecnología sólo negativa si se utilizada de forma desproporcionada. No creo que el DRM sea malo de por sí, lo que sí lo es, es la configuración que estas empresas han hecho del mismo.

Éste creo que es un punto de inflexión hacia un nuevo uso de los DRM’s, muchos más marginal, cuando la industria lo utilizará no de forma indiscriminada sino para el ofrecimiento de servicios de suscripción de música, por donde creo que estará el futuro de la música comercial y que necesita de algún tipo de tecnología para asegurarse un correcto funcionamiento del mismo. Espero que no se vuelvan a cometer los errores del pasado y las discográficas apuesten por DRM’s interoperables entre sí, no abusivos, que no atenten contra la privacidad de los usuarios y que no sean un estorbo para hacer un uso justo de los contenidos adquiridos.

Espero que los Reyes hayan sido generosos con todos vosotros. Entre otras cosas, a mí me han traído música: Berlin Cabaret Songs, de Ute Lemper; The Great Unwanted, de Lucky Soul; e Insolente, el último disco del compañero Javier de Torres. Todos ellos sin DRM 🙂

El fin de algo más que de un DRM | Friday 31 August 2007

La noticia del día de hoy no es el lanzamiento de un producto (la feria IFA no está dando mucho de sí más que en el campo de la Alta Definición), sino la finalización de otro, el ATRAC de Sony junto con su tienda de música online. Sony ha anunciado hoy que dejará  de desarrollar y de dar soporte al formato de compresión ATRAC (incluido en toda la gama de Minidisc, MP3’s, en la PSP, la PS3, etc.) lo que tiene singular importancia ya que parece que dejará de desarrollar su software SonicStage (biblioteca musical al estilo iTunes), cerrará su tienda online Sony Connect alrededor de marzo del año próximo y dejará de desarrollar y utilizar su gestor de derechos digitales OpenMG (MagicGate) DRM.

Por alguna extraña razón, tengo una penosa tendencia por apostar por formatos perdedores; en la década de los 80 mis padres compraron su primer vídeo, un Betamax; hace casi 10 años me compré mi primer Minidisc y desde entonces he tenido cuatro, los cuales he usado hasta reventarlos, siendo todavía a día de hoy mi reproductor de música (y podcast) portátil; también disfruto con placer de un reproductor de Super Audio CD, con una modesta colección de discos, casi todos híbridos; y la semana próxima, aprovechando mi cumpleaños, me compraré la PS3, apostando indirectamente por el Blu-Ray (¿alguien duda que será el formato perdedor, comprobando mi pasado?).

Volviendo a la noticia del día, la traigo a colación a este blog porque como describía anteriormente, el cese de la utilización de este formato (que por otro lado es el preferido por los audiófilos por su gran calidad de sonido, a pesar de la compresión) implicará que Sony dejará de utilizar su propio DRM (que tan pocos frutos les ha dado), adoptando el de Microsoft, haciendo compatibles sus reproductores portátiles con las tiendas de música online con certificación “Playsforsure” y con el Windows Media Player 11.

Queda ahora por ver qué pasará con la ansiada interoperabilidad que llevo defendiendo mucho tiempo para este tipo de gestores de derechos dado que Sony era uno de los miembros de dos asociaciones (Marlin y la Coral Consortium) que pretendían llegar a un sistema de gestión de derechos compatible con todo dispositivo y con todo servicio de venta de música. Parece que la interoperabilidad vendrá no por la creación de una tecnología armonizadora, sino por la adopción mayoritaria de un DRM de Windows que ni ellos mismos usan para su reproductor de MP3.

Si vuelvo a apostar por un formato/servicio/codec os lo hago saber para que os vayáis al competidor, que seguro que ganará.

Noticias en la ausencia | Wednesday 22 August 2007

Después de dos semanas prácticamente desconectado de Internet, disfrutando de una ruta por ciudades andaluzas (conocemos nuestra tierra menos de lo que deberíamos), con moreno-gaditano en vez de blanco-madrileño y con pocas ganas de venir a la capital, me encuentro con mi Bloglines completamente saturado de noticias que durante este tiempo no me llamaban la más mínima atención.

De vuelta en el mundo, algunas han conseguido captar mi interés y a modo de sumario, las resumo a continuación para hacer una especie de “estado de la nación” que sirva para retomar la asiduidad en la publicación de posts:

La Sexta prepara una demanda contra Zattoo: No he hablado antes en este blog de Zattoo, un software con funcionamiento irregular pero decente, basado en tecnología P2P, que permite ver los canales de televisión tradicionales en tu ordenador. Desde luego, lo primero que me llamó la atención de este software era el hecho de que redistribuía la señal de las cadenas de televisión y dudaba mucho que eso se estuviese haciendo con la aprobación de las cadenas de televisión, tan celosas siempre de sus derechos. Pregunté a varios amigos/compañeros de cadenas y productoras y me comentaron que no conocían nada de acuerdos con Zattoo, pero me sorprendí aún más cuando los fundadores de esta compañía afirmaron que “los canales que se ven en España no se pueden ver en Suiza, porque funcionamos mediante acuerdos con las cadenas de cada sitio”.

Según publican en Cinco Días, La Sexta ya tiene preparada su demanda para presentarla en septiembre, mientras que el resto de cadenas están “estudiando las acciones a tomar”. Zattoo se defiende de forma sólida con el Real Decreto 920/2006, de 28 de julio, por el que se aprueba el Reglamento general de prestación del servicio de difusión de radio y televisión por cable, y en cuya Disposición Transitoria Primera se establece lo siguiente:

Disposición transitoria primera. Régimen transitorio de las obligaciones de difusión.

1. Hasta el cese definitivo de las emisiones de televisión con tecnología analógica, los titulares de autorización para la prestación del servicio de difusión de televisión por cable, vendrán obligados a incluir en su oferta los siguientes canales de los operadores que se indican:

TVE 1 de TVE, S. A.

La Segunda de TVE, S. A.

Antena 3 TV de Antena 3 TV, S. A.

Telecinco de Gestevisión-Telecinco, S. A.

Cuatro de Sogecable, S. A.

La Sexta de Gestora de Inversiones Audiovisuales La Sexta, S. A.

2. …

3. Las contraprestaciones económicas por la distribución de estos servicios, entre los titulares de las autorizaciones para prestar el servicio de difusión y los titulares de los canales mencionados en los apartados anteriores, serán acordadas libremente entre las partes, en el marco de la normativa que dicte el Estado o, en su caso, las comunidades autónomas con competencias en materia de medios de comunicación social.

En caso de desacuerdo resolverá la Administración que en cada caso sea competente para autorizar la prestación del servicio de televisión por las redes de cable afectadas.

Así que si Zattoo está autorizado por el Ministerio de Industria para prestar servicios de difusión de radio y televisión por cable, parece que tienen una defensa bastante convincente. Las cadenas se lamentan de la redacción de este artículo y parece que van a encontrar cualquier argucia legal para evitar que Zattoo explote su señal hasta el 2010, año en el que se tiene previsto dar el “apagón analógico”. Seguiré muy pendiente este caso tan interesante.

¿Será el DRM una cosa del pasado?: Creo que todavía quedan muchos años para que podamos afirmarlo, o al menos hasta que veamos cómo los DRM se racionalizan de una vez por todas. Mientras tanto, numerosas noticias de empresas que empiezan a comercializar música sin DRM:

· Wal-mart empezará a vender canciones sin DRM de las discográficas EMI y Universal a través de su sitio web www.walmart.com. Las canciones vendrán codificadas en 256kbps a un precio de $0.92 por canción y $9.22 por el disco completo.

· Universal Music venderá a través de Rhapsody America canciones de su repertorio sin DRM, por las que cobrará $0.89 para los suscriptores de este servicio y $0.99 para los no subcriptores.

· EMI permite a Musicnet vender toda la música de su catalogo sin DRM, hecho importante teniendo en cuenta que Musicnet es quien provee de música a sitios como Yahoo! Music, HMV Digital y URGE, por lo que pronto podríamos ver archivos musicales sin DRM en estos operadores tan importantes.

– Una noticia curiosa, que viene a colación con el reciente estreno de la divertida “Los Simpsons: La Película”, y es que la persona que dobla a Homer Simpson en Brasil, Waldyr Sant´anna, ha demandado a Fox por apropiarse indebidamente de su voz y vender en DVD’s episodios de esta serie de culto, ya que según el actor, la distribuidora debería abonarle una parte de los ingresos por la venta de soportes físicos porque incluso hay expresiones de Homer que se han vuelto populares y que él creó. Por demandar que no quede…

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– Y para cerrar, una noticia de por dónde creo que van a ir los tiros en los próximos años y es que un proveedor de acceso a Internet frances, Neuf Cegetel, ha llegado a un acuerdo con Universal Music para ofrecer junto con los servicios de Internet, Televisión y Telefonía, la posibilidad de descargas ilimitadas del catálogo de la discográfica propiedad de Vivendi (casualmente, también accionista de Neuf Cegetel). En este caso, los archivos sí llevarán su DRM correspondiente, que deberá ser validado mensualmente para comprobar que el abonado sigue pagando la factura.

Seguiré posteando con más asiduidad a partir de ahora. Espero que vosotros sigáis comentando.

Más Canon, Mesa Redonda en la UAM | Tuesday 10 April 2007

Ya sé que la semana pasada dije que estaba un poco cansado del manido “canon”, pero ayer lunes fui a una de esas magníficas (y quizá la última por este año) de las mesas redondas organizadas en torno al Master en Propiedad Intelectual de la Universidad Autónoma de Madrid, y creo que es interesante que sepáis lo que se dijo allí.
Bajo el título “Canon Digital”, Rafael Sánchez Aristi reunió a la crème de la crème de la propiedad intelectual en España (salvando algunas ausencias), moderando Ignacio Garrote, y con los ponentes Javier González de Alaiza (Psor. Dr. Universidad Islas Baleares, con una tesis sobre este asunto); Javier de la Cueva (abogado); Javier Ramírez (abogado de HP); y Carlos López (AIE); y entre el público Agustín González (ex de SGAE y ahora en Uría y Menéndez), Antonio Delgado Porras (autor histórico y auténtico padre de la propiedad intelectual en España), José María Segovia (SGAE), Javier de Torres (abogado y autor), y alguno más que seguro me dejo en el tintero.

De izquierda a derecha: Javier González, Javier de la Cueva, Ignacio Garrote, Javier Ramírez y Carlos López

Lo cierto es que a priori pensaba que el debate iba a estar más caldeado, ya que a excepción de determinadas intervenciones de Carlos López, que con pasión y rotundidad negó afirmaciones de algunos miembros de la mesa, el resto de participantes estuvieron bastante comedidos.
A diferencia de otras ocasiones, el debate estuvo perfectamente moderado por Ignacio Garrote, que en todo momento supo recalcar los aspectos importantes de cada intervención y puso cordura en determinadas declaraciones simplistas.

Comenzó la mesa González de Alaiza entregando a los asistentes un test (¡y yo sin estudiar!) para que lo fuésemos rellenando con él; alguna que otra pregunta trampa y poco más, las preguntas eran verdaderamente sencillas pero servían perfectamente para introducir este debate tan machacado.

A continuación Javier de la Cueva, con quien no comparto la mayoría de sus afirmaciones (y acciones) en esta materia y que, sinceramente, fue menos polémico de lo que me pensaba. Hizo un correcto discurso sobre los aspectos negativos del canon (el Estado es el principal financiador del canon; es un sistema indiscriminado) aunque creo también que cayó en determinadas afirmaciones simplistas (comparando el perjuicio por las copias privadas con el perjuicio que les causó a los taxistas que el metro llegase hasta Barajas), concluyendo que parece que el derecho de autor es un derecho privilegiado comparado con el de otros colectivos.

Se quejó de la promulgación de normas ineficaces, de la discusión bizantina de si la copia privada es un límite o un derecho (él aboga por lo segundo) y del poder de auditoría de las entidades de gestión, que es incluso superior al del Tribunal de Cuentas (algo a lo que le contestó posteriormente Carlos López). Recordó que ni tiene nada que ver con www.todoscontraelcanon.es, ni con las acciones que está realizando esta asociación. En definitiva, un discurso correcto, marcado por los aspectos negativos de la compensación equitativa y menos mordaz que en otras intervenciones.

Continuó Javier Ramírez afirmando rotundamente que la propiedad intelectual debe estar suficientemente protegida, más aún cuando la empresa para la que él trabaja (HP) vive parcialmente del software. Según él, en la era analógica, el canon era un mal menor válido, aunque en la era digital éste es un modelo inútil por ser una realidad completamente diferente (según sus datos, sólo un 6,6 % de usuarios de impresoras multifunción ha copiado alguna vez).

Recordó el fundamento del canon (establecido por una sentencia del Tribunal Supremo), como una vía para recompensar los daños y perjuicios por el lucro cesante y criticó la doble moral de determinadas entidades de gestión que intentan ver el canon como un medio para resarcirse por las pérdidas ocasionadas por la piratería, cuando al mismo tiempo afirman que el P2P no es copia privada. Para Ramírez, el canon es un debate puramente económico y no jurídico (a lo que estoy parcialmente de acuerdo).

Criticó la Circular del Ministerio Fiscal que armonizaba la postura de este órgano con respecto al peer-to-peer, calificándola de errónea y apuntando que quizá fuese revisada en los próximos meses. Finalizó criticando también el texto del art. 25 LPI, y en especial que esta remuneración se aplique a equipos y soportes “idóneos”, ya que según él también se deberían tener en cuenta factores económicos a la hora de terminar dicha compensación. Terminó alegrándose de la nueva necesidad de que la remuneración compensatoria deba ser proporcional al precio del producto, algo que, según Javier González, fue “un gol” metido a las entidades de gestión.

Como digo, Carlos López fue el más enérgico y apasionado de todos los intervinientes, recordando que todo lo que se ha conseguido en materia de derechos de autor ha sido fruto de batallas judiciales ganadas. Recalcó de nuevo que el “canon” no es un impuesto ya que se trata de una remuneración de naturaleza civil sin finalidades fiscales, criticando así la tergiversación del debate de la semana pasada en La 2.

En referencia a dicho debate, afirma que es cierto que países como Sierra Leona o Zimbawe no tienen “canon”, pero que sí la tienen la mayoría de países europeos (mayores productores de cultura), excepto los de tradición anglosajona, con un sistema de copyright muy diferente al de derechos de autor.

Para él, la naturaleza jurídica del canon es clara, es una excepción que impide el legítimo ejercicio de determinadas facultades que sí constituyen un derecho (en referencia al derecho exclusivo de reproducción de los autores).

Sobre la relación DRM – Canon, Carlos López es claro, hasta que las medidas anticopias no sean eficaces hay que remunerar por las “n” copias que se realicen una vez rota la medida anticopia. Además, como fue el último interviniente pudo replicar a los otros ponentes; según él, el 25 LPI habla de idoneidad, de posibilidad, no de que al final se realice, con una aplicación analógica al 20 LPI (de comunicación pública, que dice que “pueda tener acceso a la obra” y no que efectivamente se tenga). Sobre la crítica a su poder de auditoría, especificó que ésta es propia de un sistema de autogestión y que las entidades de gestión cumplen a rajatabla el principio de confidencialidad mercantil.

Finalizó el debate con preguntas e intervenciones de los asistentes; yo formulé una pregunta sobre la relación copia privada – DRM, que desgraciadamente no se pudo discutir tanto como pretendía por estar fuera de tiempo, lo que quizá hizo parecer que la misma era simplista (nada más lejos de mi intención).

En resumidas cuentas, y para no alagar más este post, un debate bien llevado, con pocos trastos volando por encima de las cabezas de los participantes y con pocas cosas claras más que la compensación equitativa no es un impuesto, y que hay muchos intereses (principalmente económicos) en juego.

EMI Music venderá sin DRM | Monday 2 April 2007

La noticia todavía corre fresca entre las redacciones de periódicos y estoy seguro que empezará a provocar reacciones en la blogosfera en unos minutos.

Emi y Apple, de la mano de sus CEO’s, Eric Nicoli y Steve Jobs, han anunciado en una rueda de prensa que a partir de mayo empezarán a vender música en iTunes Music Store sin DRM (para los que no lo sepan, tecnologías que permiten – o al menos lo intentan – gestionar los derechos de un archivo digital, ya sea de música, cine o de cualquier otro tipo de obra).

La medida no es gratuita ya que cobrarán 30 centavos más por cada canción (precio total: $1.29 por canción), aunque la buena noticia es que empezarán a vender a un bitrate de 256 kbs (hasta ahora lo hacían a 128 kbs, algo claramente insuficiente para los que valoramos el sonido). En cambio, los álbumes completos sin DRM se venderán al mismo precio que hasta ahora.

No sé si es una buena noticia para la música, aunque sin duda es una muy buena noticia para la interoperabilidad entre dispositivos y tiendas de música.

Lo cierto es que todo este nuevo escenario de transición me desconcierta; a pesar de que soy un buen consumidor de música, como usuario creo que la oferta online no supera todavía a la física. Sin ir más lejos, el viernes pasado me compré 4 Cd’s (dos lanzamientos recientes y dos back catalogue de un par de años de antigüedad) y en total me gasté una media de 9.75 € en cada uno de ellos. Los precios de álbumes completos en iTunes ronda los 10-12 €, y ello sin libreto, sin letras, sin los agradecimientos de rigor, pero CON medidas tecnológicas de protección. Llamadme anticuado, pero por 10€ espero, cuanto menos, una presentación atractiva y más versatilidad.

El mundo de la música puede que apueste por los DRM, pero estas tecnologías no están todavía lo suficientemente maduras como para imponerlas a un mercado que se tiene que ganar a un público que no está dispuesto a aceptar tales incongruencias. El movimiento de Emi me parece lógico viendo el estado de las tecnologías DRM, la clave ahora es ver si el público lo acoge de forma positiva o si las ventas de música a través de Internet siguen siendo tan marginales como hasta ahora.

Fair Use en la Era Digital | Wednesday 28 February 2007

Me manda Ramón Rey y leo en Slyck que los congresistas Rick Boucher y John Doolittle introdujeron ayer en la Casa de Representantes de EE.UU. el Freedom And Innovation Revitalizing U.S. Entrepreneurship Act de 2007, o FAIR USE Act, para abreviar (ya he dicho en otras ocasiones que me encanta la forma en la que los americanos denominan a sus leyes, tan creativos). Esta nueva ley coincide con otra noticia que comenta William Patry en su blog, y que dice que le llama la atención que Israel esté discutiendo introducir la doctrina del Fair Use en su ordenamiento jurídico.

Pero quiero hablar del primer caso, de la propuesta de modificación de varias secciones del Copyright Act de Estados Unidos para, según los congresistas, adaptar el mismo a la exigente era digital. ¿Influirá esta ley en la vida de los usuarios digitales? Yo creo que no.

Son varios los cambios y las precisiones que se introducen:

– La primera, con poca trascendencia práctica en el entorno anglosajón, la adopción por vía legal de la decisión del caso Betamax del Tribunal Supremo, que declara inocente de infracción de derechos de propiedad intelectual a cualquier persona por el diseño, fabricación, o distribución de hardware que sea capaz de sustanciales usos que no infrinjan tales derechos.

– Establece 6 límites a la prohibición de eludir una medida tecnológica (TPM o DRM), por lo que en los siguientes seis casos sí se podrá saltar tal medida:

1. La elusión se realice para realizar una recopilación de fragmentos de obras audiovisuales con fines educativos y a partir de obras de la biblioteca del centro.

2. La elusión se realice para permitir a una persona saltarse contenidos audiovisuales ofensivos (tanto personal como comercialmente).

3. La elusión se realice para permitir a una persona transmitir una obra a través de un red doméstica (esta excepción no se aplica cuando dicha medida lo que trata es evitar que dicha obra se transmita masivamente a través de Internet).

4. La elusión se realice para acceder a una o más obras que estén en el dominio público y que estén incluidas en una recopilación consistente básicamente en obras del dominio público.

5. La elusión se realice para acceder a una obra con evidente interés por parte del público por motivos de crítica, comentario, información de la actualidad, o investigación,

6. La elusión se realice por parte de bibliotecas para copias dañadas, etc.

Estas son las modificaciones introducidas ¿necesarias? no lo creo. Para empezar, no habla de la permisividad de la elusión de medidas anticopias para garantizar la interoperatividad entre dispositivos.

No entiendo bien la necesidad de introducir legislativamente la doctrina del Supremo en el caso Sony Betamax, sobretodo cuando se está realizando en un ordenamiento jurídico basado en el case law y, por lo tanto, con una gran dependencia en la jurisprudencia.

El punto dos no es más que un intento por defender y preservar los grandes valores americanos, pero ¿qué repercusión tendrá en el mundo real?. Tampoco comprendo la conveniencia del punto 4, sobretodo cuando se contrapone no con los derechos de los autores, sino de los editores que lícitamente han publicado una obra (aunque la misma se encuentre ya en el dominio público). Es una excepción conveniente, pero a medias.

Son muchas las propuestas que se introducen todos los años en el Congreso, y muchas de ellas nunca ven la luz (más allá de como meras propuestas, claro). Soy bastante escéptico sobre la necesidad de este FAIR USE Act, y eso que soy de los que le gusta la Section 107 del Copyright Act.

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