Cambios en los contratos, cambios en los mercados | Thursday 13 November 2008

Hace dos días Gonzalo Martín comentaba una noticia que me provocó ganas de reescribirla pero desde el punto de vista contractual y jurídico, y es el acuerdo de YouTube con Fremantle, una de las mayores distribuidoras de formatos (y contenidos) del mundo.

Como he dicho en otras ocasiones, en el despacho llevamos a varias productoras de televisión (algunas multinacionales) y como le comenté a Gonzalo en mi último encuentro con él, de un año para acá estoy notando un importante cambio en lo que a mí me afecta, que son los contratos. En el Podcast Interiuris 30 expliqué un poco cómo funcionaba el mundo de la compra-venta de formatos televisivos, en el que se suele firmar primero una opción por un formato con un distribuidor internacional (que no tiene por qué coincidir con el titular de los derechos), para si alguna cadena decide encomendarte la producción del programa, firmar con este distribuidor internacional el contrato de licencia.

Estos contratos establecen, entre otras cosas, la duración de los derechos, la retribución y los medios de explotación permitidos, donde se suele librar una importante batalla entre las partes. Estos contratos son siempre en inglés y siguen reglas (jurídicas y de mercado) de Estados Unidos, lo que provoca una casuística muchas veces irritante (hoy mismo he tenido que lidiar con un contrato de 28 páginas de una network americana que definía hasta qué significaba la expresión “en su integridad” -sí, no os extrañéis, significa precisamente lo que estáis pensando-) y que los derechos cedidos no siempre coincidan con los de la Europa continental (como ya he dicho otras veces, allí no existe el derecho de puesta a disposición, ni la distribución requiere la existencia de un soporte físico).

Pues bien, en este apartado de modalidades de explotación cedidas el distribuidor internacional te decía que únicamente televisión en abierto, aunque con un poco de suerte (y si no te tocaba una inflexible major) podías conseguir pases en TDT, Internet, móviles o los ansiados ancillary rights. Eso era antes, porque al igual que en Cádiz se nota cuando va a saltar el levante porque la gente está inquieta, desde hace un año para acá he ido notando los aires de cambios en la industria audiovisual, y más que creo que están por llegar. Ahora es muy difícil conseguir Internet rights, excepto para fines promocionales y apenas unos minutos máximos semanales; del móvil olvídate y da gracias a Dios si el distribuidor internacional no se salta a la productora local y acude directamente a la cadena.

La reserva de los Internet Rights de los distribuidores internacionales se está transformando ahora en acuerdos como el de Fremantle con YouTube (y muchos más que seguro que están al caer), algo que no está bien visto por las productoras o las cadenas que se ven “propietarias morales” de la producción local (la famosa lata) porque al fin y al cabo son las que compraron el formato, lo produjeron, asumieron todos los problemas, para, con suerte, recibir un revenue share de la distribución internacional o a través de Internet.

Porque la situación de la productora local es complicada al hacer de intermediadora entre la distribuidora internacional, que ahora se reserva inexcusablemente los Internet Rights, y la cadena de televisión nacional, que necesita estos derechos para sus nuevas plataformas online, como Antena 3 y MiSexta.tv, y al ser todavía éste un “medio experimental” no está dispuesta a pagar ni un duro más por obtener estos derechos. Lo mismo ocurre con la calidad de la producción, la cadena local paga por una producción en definición estándar, mientras que la distribuidora internacional requiere que sea en HD.

Yo no sé qué estrategia es mejor o peor (eso se lo dejo a Gonzalo); lo mío son los contratos y ellos son un reflejo de lo que ocurrirá los próximos meses. Si la televisión había notado poco hasta ahora la internetización del sector, creo que los cambios que vamos a ver a partir de ahora, no sólo de puertas afuera sino dentro del propio mercado, serán decisivos para comprobar de una vez por todas hacia dónde va una industria que, como cualquier otra, se adaptará a los nuevos tiempos.

Por cierto, hablando de novedades, Patrick Lehmann, compañero del departamento de Propiedad Intelectual y NNTT del despacho en el que trabajo ha estrenado nuevo blog jurídico. Le deseo una vida repleta de posts y de pingbacks.

Novedades cinematográficas y ventanas de explotación | Friday 3 October 2008

Hoy es viernes, día de estreno en las carteleras y en las formas de explotación cinematográficas en España porque hoy, por primera vez en nuestro país, una película se va a estrenar al mismo tiempo en las pantallas de cine y en Internet, lo cual, creo, es una excelente noticia.

“Tiro en la cabeza” de Jaime Rosales, director de “La soledad”, se estrena hoy, además de en cines, en la “pantalla virtual” de Filmin, gracias al soporte tecnológico de ADNStream, y con la curiosa fórmula de 4 sesiones diarias, dos SMSs por visión (3,4 €) y un límite de 100 espectadores por sesión, creándose una auténtica (y virtual) sala de cine.

La nota de prensa de Filmin dice que han solicitado un permiso especial al Ministerio de Cultura para realizar esta nueva modalidad de explotación, ya que las tradicionales ventanas de explotación cinematográficas (cine, pay-per-view – venta – alquiler, televisión de pago – free-tv) no sólo vienen impuestas por las estrictas reglas del mercado, sino por la aún más inmutable normativa estatal.

Los productores de largometrajes para poder solicitar las ayudas que ofrece el ICAA deben presentar numerosos documentos, entre ellos una declaración firmada ante notario por la cual se comprometen, entre otras cosas, a no comercializar la película por venta o alquiler para el ámbito doméstico en cualquier soporte con anterioridad al transcurso de cuatro meses, desde su estreno en sala de exhibición, o si no hubiera sido estrenada, desde la fecha de calificación. Este texto habla de una comercialización en soporte desde su estreno en sala de exhibición, y creo que ese es el matiz que habrán tenido en cuenta los productores para solicitar la autorización del Ministerio de Cultura y para configurar tal curiosa “sala de exhibición virtual”.

Ya hace un tiempo hablé del experimento de Steven Soderbergh de comercializar Bubble casi simultáneamente en cine, vídeo y televisión, iniciativa que parece que no le salió del todo bien, y eso a pesar del bajo presupuesto de la cinta y de la cultura del ocio del país anglosajón.

Creo que esta iniciativa se enfrenta con un gran inconveniente y es el que manifiesta un lector del magnífico blog de Gonzalo Martín, que es que para qué vas a pagar por algo que tendrás dentro de poco gratis en tu red P2P favorita, y sin limitaciones de horario. En un principio, el público se quejaba de que los tiempos habían cambiado y que ahora el espectador quiere disfrutar de la obra en su casa y en el momento que desee; ahora que se ofrece esa posibilidad la excusa es otra: “para qué voy a pagar si lo puedo tener gratis”, lo cual creo que hace un flaco favor a las cientos de personas que ofrecen su talento y trabajo en una película y a los emprendedores que no sólo invierten su dinero en la cinta sino que se arriesgan a ofrecer nuevas formas de disfrutar de ella.

De alguna forma pasa lo mismo que con Fringe, la nueva serie de J.J. Abrams, que cada capítulo se está emitiendo por la Taquilla de Digital + tan solo cuatro días después de su estreno en EE.UU:, y aunque desconozco los datos, intuyo que somos pocos los que estamos pagando los 2 razonables euros que vale cada episodio.

Con estas iniciativas parece que por fin los titulares de derechos están haciendo los deberes. Muchos somos los que apostamos por el streaming y por la explotación instantánea en las diferentes ventanas. Ahora es el público quien debe responder.

Independence Day’08 | Thursday 3 July 2008

El 4 de julio es el día de la Independencia Americana, y desde este año, el 4 de julio será también el Día de la Música Independiente, aquella música sin apoyo de una gran compañía, que suele nacer de verdaderos devotos de la música, y que cada vez tiene más dificultades para salir adelante.

Como disclaimer (qué cool quedan estos anglicismos…) debo decir que en mi actividad profesional presto asesoramiento a discográficas independientes; las impresiones que vuelco en este blog son puramente personales (por eso no suelo decir qué series/películas/webs/musicales/etc. me roban tantas horas al día), intentando mantener siempre la independencia de mis opiniones. Este post no es una excepción.

La industria musical está en crisis; cada año se venden menos fonogramas y cada año desaparecen más discográficas. Hasta aquí nada nuevo. Las principales discográficas del mundo (ya sabéis, las cuatro majors -otro anglicismo-: Sony BMG, Universal, EMI y Warner) llevan varios años reestructurándose para afrontar la crisis lo mejor posible. Fusiones, despidos, nuevos modelos de negocios y revender una y otra vez los mismos éxitos de siempre son alguna de las soluciones de estas discográficas ante el nuevo escenario digital.

Aunque generalmente se critica a estas discográficas porque no se han adaptado a los nuevos tiempos, yo no creo que esta afirmación sea completamente cierta; desde mi punto de vista, las principales discográficas (no así las independientes) ya están explorando nuevas vías de negocio, ya sea a través de los llamados 360 Agreements(a los que difícilmente pueden aspirar las independientes), o de acuerdos con Nokia, Virgin o Qtrax (llegados a este punto firman casi con quien sea, poco más tienen que perder).

El mercado discográfico es complejo y permanentemente cambiante. Lo que funciona para unos, puede no funcionar para otros, y es seguro que cada mercado es “de su padre y de su madre”. Según datos de IMPALA (la asociación de discográficas independientes de Europa), el 80% de los nuevos lanzamientos provienen de discográficas independientes, aunque posteriormente, el 95% de lo que se escucha por la radio proviene de las majors, que al mismo tiempo copan el 85% del mercado. Es decir, mientras que son las independientes las que realizan una mayor aportación a la diversidad musical, su impacto en el mercado y en los medios de comunicación es mínima por la alta concentración y dominancia de las principales discográficas.

Son muchos los problemas que se han juntado para las discográficas independientes: las descargas a través de redes p2p, la cada día mayor concentración de las grandes, el cierre de tiendas de música, la imposibilidad de competir con las grandes, la falta de recursos para invertir en nuevas tecnologías, o el llamado “Efecto Kiss FM” (que ha provocado que cada día se programen menos novedades en las radios españolas, que emiten desde hace años únicamente hits clásicos) están ahogando a muchas PYMES al no poder competir en un mercado justo (porque no hay que olvidar que estas discográficas no dejan de ser pequeñas y medianas empresas, que además generan en proporción mucho más empleo que cualquier major).

Porque esto es un círculo vicioso: si las radios no promocionan tus discos, el público desconoce de su existencia, lo que hará que se vendan menos álbumes, y en definitiva provocará que no se pinchen esas canciones en radios y televisiones. Desde luego que Internet es una gran herramienta para dar a conocer tu música (mientras que escribo estas líneas tengo puesto de fondo Last.fm con la etiqueta “indie pop”), pero las independientes no han dado aún ese gran paso de promocionar su repertorio a través de Internet. Ahí sí deberían pronunciar el mea culpa.

El gran reto de las independientes, además de modernizarse, es intentar que el fonograma vuelva a tener valor para el gran público. La distribución se ha abaratado los últimos años gracias a Internet, pero crear una obra y publicar un fonograma sigue costando igual que antes, no sólo en términos económicos sino también en horas de trabajo, formación y talento.

Así, y con el intento de promocionar y dar a conocer la música producida por compañías independientes (como digo, en su mayoría PYMES), varios países han lanzado la iniciativa “Independence Day’08”. Aunque pueda parecer otra “americanada”, la elección de tan simbólica fecha fue de los ingleses (parece entreverse un poco de humor inglés, ¿no fueron ellos quienes perdieron la “Guerra de la Independencia”?), y España estará representada por la omnipresente UFI (una asociación de independientes de España), que está realizando un excelente trabajo para apoyar a las independientes.

Se va a aprovechar este día para lanzar un disco doble con repertorio de grupos independientes, el primero con artistas de cada país (en España contará con canciones de SFDK, Miqui Puig, Ojos de Brujo, La Buena Vida o Kepa Junquera) y el segundo con versiones de grandes grupos como The Prodigy o The Charlatans versionando grandes clásicos de la música independiente.

Radio 3 se ha sumado a esta celebración, a través de sus Indispensables, con una recopilación de las mejores canciones de la música independiente de nuestro país. Además, anoche estuve junto con Mark Kitcatt (Everlasting) y Florian Von Hoyer (Galileo ) en Tresfusión, el programa del gran Santiago Alcanda, que ha realizado su particular selección de INDIspesables.

Santiago me pidió que eligiese a algún autor independiente para pinchar una canción suya, y escogí al grandísimo Javier Ruibal (gaditano universal), y su inmortal Aurora.

Desde aquí, y para celebrar mi particular Día de la Música Independiente me vais a permitir que os recomiende algunos grupos: Lucky Soul (distribuido por Elefant, ¡impresionante The Great Unwanted!); The Lost Crusaders (que publica la semana que viene Everlasting); La Buena Vida (un tanto edulcorado, pero nada mal. Les produce Siesta), Carla Bruni (aunque sea la primera damísima, le produce Naïve), el grandísimo Damien Rice (sobretodo su soberbio primer disco “0”, de 14th Floor Records) y Pink Martini (de Heinz Records).

¿Cuáles son vuestras recomendaciones musicales para este día?

La Semana de la Polémica (y II): La Coalición | Wednesday 25 June 2008

Como dije en el anterior post, la semana pasada asistí a la presentación de “La Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos” (no me gusta nada su versión abreviada, suena mal, pero a partir de ahora lo denominaré “La Coalición”), nuevo ente creado por SGAE, EGEDA, Promusicae, FAP, ADICAN y ADIVAN para luchar conjuntamente contra la piratería, mentalizando al Gobierno y a la opinión pública de la necesidad de proteger a una industria que supone el 3.6% del PIB nacional y que crea miles de puestos de trabajo.

La Coalición preparó una serie de actos para presentar su iniciativa, con una jornada el martes donde diferentes personas dieron su testimonio sobre la piratería en la Red (gente como Agustín Almodovar, Coque Martín de Los Vengadores, Jorge Molistbestseller y presidente de Paramount España-, o Francisco Martínez, de la discográfica independiente Avispa), aunque el plato fuerte llegó el jueves con la presencia de John Kennedy (presidente de la IFPI) y con Denis Olivennes (a quien tenía ganas de ver después de conocer su informe).

Antes de seguir quiero hacer un inciso. En Internet en general, y en la blogosfera española en particular, es fácil postularse a favor del intercambio de archivos y complicado defender otra manera de hacer las cosas, apostando por negocios que satisfagan los intereses de todas las partes implicadas. No me quiero enrollar, pero creo que debemos hacer una autocrítica sobre la blogosfera que hemos creado, radicalmente contraria a determinadas opiniones y donde si te postulas a favor de algo impopular la tacha hacia tu blog (y tu persona) es inmediata.

Dicho esto y que este post será probablemente muy impopular, continúo.

A la industria de los contenidos se le puede criticar por infinidad de cosas; durante años han tratado mal a sus clientes, y desde luego su torpeza en la entrada en la era digital es una de las causas del desplome de esta industria tan fundamental en la economía y sociedad de cualquier país avanzado, pero es indudable que no son los únicos que deben pronunciar el “mea culpa” por su declive. Aquí hay muchas partes con tareas pendientes y espero que todos nos pongamos a trabajar para crear una sociedad de la información atractiva.

Después de años en los que los titulares de derechos han hecho su particular lucha contra la piratería cada uno por su lado (el ego de este sector, como el de muchos otros, se hace notar), los que han estado batallando por separado han decidido unirse porque se han dado cuenta que a este gigante no se le gana por separado. A partir de ahora “La Coalición” va a hacer una función de lobby (algunos lo critican, pero si unos pueden hacer presión ¿por qué otros no?) y por lo que se ha dicho estos días, parece que sus objetivos son el Gobierno (pasivo como nadie ante este problema) y los ISPs (que dicen ser los únicos que pueden hacer algo al respecto). Parece que, a diferencia de EE.UU., aquí no irán en ningún momento contra los usuarios, lo cual es positivo.

Su objetivo es el modelo francés, es decir, la propuesta esbozada por Denis Olivennes, antiguo presidente de la FNAC, actual Comisionado del Gobierno Francés por articular un acuerdo entre titulares de derechos e ISPs y Director de “Le Nouvel Observateur”. Llamaba la atención que se hubiese nombrado a alguien con tantos intereses comerciales para escribir un informe de este tipo, pero a posteriori creo que las propuestas de Olivennes son razonables. No apuesta por el mercado físico, que es la gran fuente de ingresos de la Fnac, sino por el respeto y la posibilidad de establecer otros modelos de negocios.

Hemos llegado a un nivel tecnológico que, afortunadamente, ya no hace falta grandes infraestructuras para dar a conocer tu obra; con una cuenta en MySpace, material en YouTube y un poco de marketing viral puedes hacer llegar tu música a todo el mundo. Este avance tecnológico permite que puedan coexistir perfectamente dos categoría de autores, los que deciden poner su obra con alguna licencia “copyleft” y los que deciden irse por la vía tradicional y meterse en los cauces de la industria. Ambas opciones son perfectamente viables y deben ser respetables, sin obligar a uno a cobrar por su música (algo que las leyes actuales sí exigen) y sin imponer a otro a regalar sus obras. La libertad consiste en permitir a cada autor explotar su obra como estime más conveniente, algo que creo que ni por un sentido ni por otro se da hoy en día.

Durante su exposición, Olivennes resaltó lo importante que es la protección de los autores y la creación de un ecosistema legal y económico propicio para fomentar la creación profesional. Olivennes me pareció ante todo un hombre razonable, con sentido común y gran defensor de la cultura. Criticó los DRMs por ser contrarios a los intereses de los ciudadanos, apostó por la copia privada como garante del acceso a la cultura y se decantó por otra forma de explotar obras musicales y audiovisuales para favorecer a la diversidad cultural; su propuesta no intenta volver a un antiguo estadio de “tiranía del ocio” o del “imperialismo americano” (como él lo llama), sino avanzar y asegurar el acceso a la cultura al tiempo que cada autor puede explotar su obra como lo desea.

Aunque su propuesta en un principio previó un sistema de triple notificación a un usuario de redes p2p que intercambie archivos protegidos por derechos de propiedad intelectual, con una posterior sanción económica, finalmente consideraron que este sistema de multa, o incluso de penas de prisión (¡¡¡¡) no eran adecuados, sino que debían apostar por un mecanismo “disuasorio/educativo” en el que se apercibiese tres veces al usuario para finalmente, cortarle la conexión a Internet de forma temporal. Funciona en otros ámbitos de la vida con amplia aprobación social, si infringes la ley sobre Tráfico habrá consecuencias (incluso la retirada temporal del carné de conducir); si tu establecimiento no cumple las medidas sanitarias exigidas, podrán revocarte la autorización de forma temporal. Si en el “mundo real” la realización de determinados actos tiene determinadas consecuencias, no creo que Internet sea un “salvaje oeste” donde todo esté permitido.

Pero claro, el problema aquí no sólo es la inviolabilidad de las comunicaciones sino el derecho a la privacidad y la protección de datos. La iniciativa francesa creará un órgano (similar a nuestro inexistente “órgano competente“) compuesto por magistrados que se encargará de velar por los derechos de los ciudadanos, autorizando la revelación de la identidad tras una IP sólo cuando así se considere necesario.

Porque ésta es la pescadilla que se muerde la cola. Los usuarios critican que no es sencillo encontrar contenidos interesantes en Internet, que no hay una oferta similar a la del mercado tradicional, a lo que los titulares de contenidos contestan que es imposible luchar contra lo gratuito, que no pueden realizar una fuerte inversión de dinero para introducirse en Internet si no existe un mercado maduro que les permita recuperar la inversión. El problema estará si se hacen unas “leyes a la carta” para que la industria encuentre un entorno propicio para tirarse de una vez por todas a la piscina de Internet, y posteriormente son utilizadas para continuar un modelo de negocio 1.0.

Algunos han calificado a ésta como la “semana negra para la sociedad de la información”; yo creo que es justo lo contrario. La Sociedad de la Información se basa en dos elementos básicos: tecnología y contenidos (no sólo información…). Sin una industria tecnológica avanzada, es imposible conseguir una Sociedad de la Información próspera, de la misma forma que toda esta tecnología de poco sirve si no contamos con contenidos de calidad que las hagan atractivas.

Desde mi punto de vista, la actual Sociedad de la Información española es arcaica por diversos motivos, entre ellos por el desfavorable entorno jurídico con el que tienen que lidiar los que se atreven a explotar contenidos en Internet. Un avance legal, garante de las diferentes tendencias del mercado, permitiría sentar las bases para que cada uno pudiera explotar sus contenidos como desee, naciendo diferentes modelos de negocio que verdaderamente compitiesen entre sí (ya sean copyleft, copyright o copy-lo-que-sea) en un mercado verdaderamente libre. Un marco jurídico que permite el libre e indiscrimando intercambio gratuito de archivos no favorece en nada a la Sociedad de la Información, de la misma forma que no favorece a la libertad de expresión que se puedan proferir insultos en Internet hacia una persona con total impunidad.

No creo que la excelente iniciativa ADNStream o la más restrictiva Filmotech lleguen a triunfar de continuar la situación actual, porque éstas no compiten con la televisión tradicional sino con las descargas a través de P2P. Estoy seguro que, de no existir estas descargas, proyectos emprendedores como ADNStream tendrían más posibilidades, compitiendo en un mercado igualitario, no desleal, generador de empleo y de una verdadera Sociedad de la Información.

Al igual que disfruté con la lectura de “Free Culture”, os recomiendo la lectura del ensayo de Denis Olivennes “La Gratuidad es el robo” (título, por otro lado, desafortunado), con un perfecto análisis que apuesta por la búsqueda del equilibrio entre la libertad del consumidor y las necesidades del creador.

Hasta aquí un post impopular para una semana impopular. Muchos me criticarán, me etiquetarán y creerán que éste es un artículo del pasado, pero sinceramente creo que no podemos avanzar, crear nuevos modelos de negocios sostenibles, hasta que no se asegure a los que invierten dinero, horas de trabajo y talento, que su esfuerzo se desarrollará en un marco jurídico y económico adecuado, todo ello para apostar por una Sociedad de la Información de calidad.

Fin de la huelga de guionistas | Monday 11 February 2008

Ayer domingo nos levantamos con el fin de la huelga de guionistas que durante 3 meses ha tenido paralizado medio Hollywood. Como hice una especie de cobertura de la crisis, quería describir el fin de la misma, aunque el excelente análisis de Gonzalo (al que me remito) me impide aportar poco más.

Aunque en un principio se estimaba que la huelga duraría entre 9 y 10 meses, la proximidad de la gala de los Oscar y el fiasco de los Globos de Oro han acelerado las cosas, llegando a un acuerdo in extremis. Esos son los motivos oficiales, aunque me ha llamado la atención que los medios de comunicación no se hayan cuestionado el fracaso de la huelga; los objetivos conseguidos por la WGA son parciales (y poco fructíferos, desde mi punto de vista) y aunque han usado los Oscar como excusa, no creo que les hubiese dolido mucho dejar a la Academia por el camino si realmente hubiesen creído que iban a conseguir algo prolongando la huelga.

Durante estos meses, los índices de la televisión americana no habían caído en exceso, los telespectadores se había refugiado en programas sin guión (especialmente reality shows) y no se echaban de menos a los guionistas tanto como se había creído en un principio. Además, los efectos de la huelga en el cine no se estaban notando tanto como en la televisión, y creo que ha sido el miedo de la WGA a que sus asociados pierdan aún más dinero (¡270 millones durante estos 3 meses!) el que ha provocado el fin de la huelga.

La WGA intenta destacar, más que los números, el hecho de sentar precedentes y conseguir por vez primera, residuals para los nuevos medios (Internet y telefonía). Era evidente que tarde o temprano las majors terminaría otorgando regalías por la explotación online y mediante móviles, por lo que creo que hay que cuestionarse los objetivos logrados, más aún cuando vemos que estos números parece que no van a compensar las pérdidas sufridas por los guionistas durante los meses de huelga.

Patric Verrone (presidente de WGA West) se lamenta por no haber conseguido que los guionistas de reality shows (sí, la telerrealidad también está dirigida por guionistas) y de animación entraran dentro de la negociación, pero entendían que se trataba de beneficiar a la comunidad, aunque se tuviese que sacrificar a un colectivo más o menos minoritario.

Muchos analistas destacan que, al igual que la huelga de 1988 inició un nuevo tipo de programas basados en la telerrealidad (como Cops), esta huelga de 2007 supondrá una nueva forma de explotar obras de forma independiente por Internet; Verrone cree que a partir de ahora nacerán nuevas compañías que expandan los límites del entretenimiento más allá de los siete grandes conglomerados. Viendo la situación en la que han quedado muchos guionistas y los ingresos que han perdido, creo que esto sólo será posible si las grandes deciden seguir apostando por unscripted shows, lo que obligaría a los guionistas a buscarse la comida por otros medios (léase, independientes en Internet). Si no es así, los guionistas seguirán yendo a trabajar a Culver City, a Burbank y a los otros enclaves de las majors.

Es curioso que, aunque generalmente se suele resaltar lo diferente que son los sistemas anglosajón y continental, a la hora de la verdad ambos se parecen más de lo que se cree. Mientras que el derecho continental reconoce determinados derechos morales, el anglosajón ha llegado a ellos a través de pactos intersectoriales (los acuerdos de la WGA es uno de ellos); nuestros derechos remuneratorios son los residuals norteamericanos, aunque de lo que sí adolecemos aquí es de un sector autoral agrupado que reivindiquen sus intereses, sobretodo a la hora de negociar sus contratos, ya que los acuerdos aquí distan mucho de los conseguidos en EE.UU.

Sensación de victoria para algunos, la industria que no se pronuncia, y nos queda por ver si los daños colaterales de esta huelga será el mayor empobrecimiento de la triste situación de la cultura en nuestros días. Podéis encontrar un resumen del acuerdo aquí.

Música y MIDEM | Tuesday 29 January 2008

Ayer prometí hablar un poco del estado actual de la música y de todo lo que he visto estos días por el MIDEM, la feria del mercado de la música más importante del mundo. Yo iba acompañando a unos clientes y haciendo contactos para crear un proyecto independiente que, sinceramente, me ilusiona; espero que salga a la luz dentro de poco, aunque no va a ser fácil. Aunque allí estás casi todo el día liado entre reunión y conversación, saco estas conclusiones.

La música pasa por tiempo inciertos y eso se notaba en un MIDEM en el que apenas se ha notado la alegría que debería haber al ver que la música de miles de autores, artistas y productores está hoy en todas partes de nuestro día a día.

El MIDEM, para los que no conozcan su funcionamiento, es un sitio en el que discográficas, artistas, editoriales, entidades de gestión colectiva de derechos, empresas de tecnología y en general cualquier persona involucrada en el negocio musical de cualquier parte del mundo, se reúnen para buscar oportunidades de negocios. Por lo general uno va al MIDEM con la agenda bastante ocupada, intentado conseguir reuniones con distribuidores/productores/… internacionales que distribuyan tus discos, entre otras cosas. A pesar de que las majors representan casi el 80% del mercado mundial y de que EE.UU. es un 40%, su presencia brillaba por su ausencia; está claro que juegan en otras ligas y que a esa feria se va a buscar oportunidades de negocio o a afianzar relaciones y las grandes disqueras tienen una estructura suficiente como para no tener que pegarse una paliza en un sitio como éste. Porque las jornadas son agotadoras, se aprovecha desde el primer café del día hasta la última copa de la noche para intentar vender/comprar tu producto. Poco glamour y mucho mono de trabajo.

Un enorme cartel en la puerta principal intentaba evidenciar el estado de ánimo de la industria:

musicisalive.jpg

La Música Es En Directo/La Música Está Viva

La música en vivo está viviendo una época dorada mientras que la música grabada está en horas bajas; no es casualidad entonces que Madonna decidiese firmar por un promotor de conciertos en vez de en una productora de fonogramas para grabar su próximo disco.

Podría resumir todo lo que se decía ahí en que la industria (sobretodo la independiente, que era la mayoritaria) está ya un poco cansada de que se hable tanto de un business model” que nunca acaba de llegar. Las miradas están puestas en los ISP; Paul McGuinness, manager de U2, ha sido el más crítico con los proveedores de contenidos:

“Network operators should take responsibility for the content they’ve profited on from years”

“These tech guys think of themselves as political liberals and socially aware. They search constantly for the next ‘killer app’. They conveniently forget that the real ‘killer app’ that many of their businesses are founded on is our clients’ recorded music.”

“Kids won’t pay $25 a month for broadband if they just want to share their photos, do their homework and email their friends.”

Bastaba con saber el título su keynote para saber por dónde iban a ir los tiros: “The Online Bonanza: Who is making the money and why aren’t they sharing it?” (La Bonanza Online: ¿Quién está haciendo dinero y por qué no lo reparte?). La diana ahora está sobre los ISP, “culpables” de ser los más beneficiado del “todo gratis” de Internet y parece que ya hay movimientos por parte de las teleco por participar en el negocio de los contenidos. Creo que el camino irá de alguna forma por ahí.

El business model que más se repetía era el gratis+publicidad, sobretodo por la publicidad ofrecida por Qtrax, el gran fiasco de la feria. Estaba por todas partes, dentro y fuera de la misma, con fiestas, charlas y carteles como éste:

qtrax.jpg

“Esto debería dejarte sobrio: Número de descargas ilegales durante el MIDEM”

Durante el MIDEM, afirmaba Qtrax, se iban a descargar de forma ilegal casi dos millones de canciones en Internet y este dato les servía para anunciar el lanzamiento de su retrasada red P2P basada en este modelo de música gratis con DRM a cambio de publicidad (según ellos) no intrusiva. A pesar de anunciar a bombo y platillo su lanzamiento y que habían llegado a un acuerdo con las cuatro majors (Warner, Sony BMG, Emi y Universal), rápido se apresuraron éstas a desmentirlo; se estaba negociando, pero todavía no había un acuerdo cerrado. Además aunque el sitio web ya está disponible y anuncia que tiene más de 25 millones de canciones, la realidad es muy diferente, ya que sin acuerdos con las majors, poca música tiene que ofrecer. Estoy de acuerdo con Antonio en que suena a vaporware.

Y aunque la música ahora es cosa de las Telecos, no había una excesiva presencia de ellas (ya digo que ha sido un MIDEM muy descafeinado) más allá de algo de Nokia, Sony Ericsson, Zune y nada de Apple, a pesar de ser el que ahora mismo corta el bacalao en la música online.

Sí me ha llamado la atención una nueva tecnología que presentaba la empresa francesa Musinaut, el formato MXP4, un nuevo concepto interactivo musical que, sobre una base, el usuario va remezclando el tema para adecuarlo a su gusto: acústico, electrónico, hip-hop, lounge-style, etc. Lo estuve probando en su stand y la verdad es que era entretenido ir creando tu canción sobre las bases rítmicas que te ofrecen; además puedes ir creando filtros para memorizar tus mezclas y escuchar una u otra según tu estado de ánimo. Han creado su propia discográfica, Flying Truffles, para producir a sus propios artistas en MXP4 y esperan que durante 2008 se lancen varios discos compatibles con este formato que puede ser reproducido (y mezclado) en móviles, mp3’s, ordenadores, etc. Aunque no creo que se convierta en estándar, sí me parece una iniciativa interesante y muy creativa para los músicos. Es una pena que no ofrezcan un sample en su web.

Y sobre majors se ha hablado pero poco; muchos daban ya (por fin) hecha la fusión entre EMI y Warner. Lo cierto es que Terra Firma, la empresa de capital riesgo que compró EMI recientemente, no ha encajado muy bien en este sector en el que las cosas se hacen de otra manera; el trato es humano, los contratos se firman después y no antes, y la relación es sobretodo de confianza. Robbie Williams, Coldplay y los Rolling, entre otros, ya han manifestado estar en contra de la nueva dirección.

La representación española vino liderada por el atractivo stand montado por el ICEX, con quien daba gusto tratar; magnífica la gestión que hace para promocionar la industria cultural fuera de nuestras fronteras. El problema es que las majors tienen sus propios canales y las independientes, como decía Mario Pachecho, presidente de Nuevos Medios, no pueden salir fuera cuando son débiles dentro; hace falta una industria independiente potente en el interior para poder plantearse su internacionalización, sobretodo cuando las independientes en nuestro país son prácticamente artesanales y en las que ves que sus dueños están ahí por la pasión que tienen a la música, y no tanto por el dinero que están haciendo en la actualidad.

No hay lugar a duda: son tiempos de cambio. El modelo de negocio se sigue buscando y no toca otra que aguantar las vacas flacas para cuando se definan las nuevas formas de explotar la música. Mientras tanto os dejo con dos columnas de Diego Manrique (especialista de música de El País); la primera sobre la penosa lista de ventas de España (¡¡faltan novedades!!) y la segunda sobre la servil situación de los artistas (algún día hablaré de este tema).

Una industria cambiante | Tuesday 8 January 2008

Uno de las cosas que más me gustan de mi profesión son los desafíos a los que nos somete el mercado y la tecnología a diario.

Las dos noticias más importantes del sector en lo que va de año, la comercialización de música de Sony BMG sin DRM y la apuesta de Warner por el Blu-ray, son sin duda un indicativo de por dónde irán los tiros los próximos meses, aunque en una industria tan cambiante, mirar a meses vista quizá es demasiado atrevido.

La industria discográfica es quizá la que más tarde está llegando a todas partes y cuando lo hace es porque alguien les ha indicado el camino. Hollywood intentó poner sus barbas a remojar cuando vio a las del vecino pelar, apoyando tecnologías que aportan de una u otra forma valor añadido a los consumidores. Pero ¿es este el valor añadido que quieren los consumidores? Sin duda que la HD presenta grandes ventajas frente a la SD, pero (y os lo dice alguien amante de la alta fidelidad) ¿hasta qué punto necesita el usuario medio un plasma de más de 50”, con sonido en PCM 5.1 y cables por todo el salón, cuando está acostumbrado a vídeos en DivX con una calidad de imagen bastante pobre? ¿no habrá que ofrecerles lo que piden?.

Sobre la música, a pesar de que se pone a iTunes como muestra de modelo de negocio exitoso, el ejemplo sólo es válido si lo hacemos en conexión con el iPod y en el mercado americano. ¿Cuántos de los que hablan de iTunes como modelo de negocio han comprado en ella alguna vez?

Os voy a contar una anécdota: las pasadas navidades, aprovechando que a mi hermana adolescente le iban a regalar un iPod, fui a El Corte Inglés a comprarle una tarjeta de recarga de iTunes. Estas tarjetas, como cualquier otra tarjeta de regalo, debía ser previamente activada por el dependiente en el terminal de punto de venta correspondiente. Pues bien, no sólo yo era el primero que compraba este tipo de tarjetas (me lo dijo el encargado), sino que tardaron más de 15 minutos en comprobar cómo se hacía el proceso (hasta 3 dependientes -incluido el jefe de sección- acudieron para ayudar al pobre dependiente al que habían pedido una tarjeta para comprar música por Internet). Tanto a mi cuñado como a mí nos dio la sensación de que el dependiente estuvo apunto de decirnos que si no sabíamos que la música era gratis en Internet, y darnos así unas cuantas direcciones recomendables.

Esta experiencia es indicativa de lo difícil que es ir “por lo legal” en Internet, más aún cuando, para poder usar la tarjeta de descarga y autentificar el ordenador correspondiente (requisitos del DRM de Apple, que aunque se diga lo contrario, iTunes sigue estando repleta de medidas tecnológicas), Apple te pide que te registres y, entre otros datos, te piden la tarjeta de crédito. ¿Cómo puede un adolescente español -de esos sin tarjeta de crédito desde nacimiento- comprar música legal en Internet? El problema lo solventamos utilizando mi cuenta en iTunes, aunque ¿cuántos padres estarían dispuestos a dar su tarjeta de crédito para registrarse en un sitio cuando ya han adquirido una tarjeta de regalo para descargarse música?

Una vez pasadas tantas trabas, y después de dos semanas de uso, mi hermana me comenta que le gusta más iTunes que el eMule porque le da más sensación de seguridad, y porque la capacidad de escucha previa de los álbumes está muy bien. Demasiados obstáculos deben saltear los usuarios para tener una buena experiencia con un servicio.

A pesar de que a algunos nostálgicos nos gusta contemplar una estantería llena de discos -originales-, existe una generación que considera cualquier soporte un engorro, que generalmente se encuentra fuera de sus cajas y que la única vez que lo utiliza es para importarlo al ordenador. Una generación a la que la industria cultural no se lo pone nada fácil para conseguir contenidos como ellos lo desean y de forma legal.

Sony, que sabe mucho de fracasos, parece que está mirando por fin a los consumidores cara a cara, no sólo por la comercialización de música sin DRM (lo que no quiere decir que lo vaya a abandonar completamente, prueba de ello es iTunes) sino porque en el CES ha anunciado que en futuras ediciones de discos Blu-ray, la película también se encontrará en una copia portable, para ser disfrutada en dispositivos como la PSP. Una excelente idea que podrían llevar más allá abriendo una tienda online tanto para la PS3 como para la PSP. Además, con la conexión a Internet de los aparatos reproductores de Blu-ray, la diferencia entre el contenido plasmado en el disco y el visualizado online será cada vez más imperceptible.

Pero claro, nos topamos con el complejo mundo de las ventanas de explotación que tan bien desgranó Gonzalo el pasado domingo. Cómo mantener el status quo actual, cuando los usuarios pueden disfrutar de tus contenidos no cuando tú elijas, sino cuando ellos deciden. Y al hilo de todo esto, la Comisión Europea anunció la semana pasada que va a “animar” a la industria cultural a poner todos sus contenidos en Internet, a través de licencias transfronterizas y con DRM interoperables. Casi nada.

Desde luego y volviendo a la frase con la que comencé este errático post, todas estas noticias son excelentes para el consumidor y hacen que todos los que trabajamos en este sector estemos atentos a ellas a la hora de negociar los contratos. Lo cierto es que cada vez que cojo un nuevo formato o contenido, leo detenidamente la cláusula de cesión de derechos, analizo el contenido en cuestión y hago un ejercicio de futurología para intentar prever cualquier tipo de explotación que pudiera surgir de la obra en cuestión (móvil, Internet, TDT, juegos de mesa, iTunes… la oferta, en principio, es infinita).

Lo que está claro es que ahora los usuarios no nos movemos al son de la industria, sino que es ésta la que tiene que analizar cómo queremos disfrutar de los contenidos. Es evidente que la disponibilidad de cualquier contenido en la Red, sin DRM y sin limitación territorial ni temporal es lo que deseamos, pero ¿hasta qué punto estará dispuesta a transigir la industria?.

El DRM ha muerto, viva el DRM | Sunday 6 January 2008

Breve anotación antes de que vengan varios “amigos P.I.” a casa a tomar el Roscón de Reyes.

Lo comentan en muchos sitios, Sony BMG ha anunciado que comenzará a vender contenidos en Internet sin DRM, siguiendo así la estela del resto de majors que llevan varios meses haciendo lo propio.

Muchos lo interpretan como el final del DRM, aunque yo no iría tan lejos. He criticado en numerosas ocasiones cómo las discográficas y productoras de cine y televisión han hecho uso de una tecnología sólo negativa si se utilizada de forma desproporcionada. No creo que el DRM sea malo de por sí, lo que sí lo es, es la configuración que estas empresas han hecho del mismo.

Éste creo que es un punto de inflexión hacia un nuevo uso de los DRM’s, muchos más marginal, cuando la industria lo utilizará no de forma indiscriminada sino para el ofrecimiento de servicios de suscripción de música, por donde creo que estará el futuro de la música comercial y que necesita de algún tipo de tecnología para asegurarse un correcto funcionamiento del mismo. Espero que no se vuelvan a cometer los errores del pasado y las discográficas apuesten por DRM’s interoperables entre sí, no abusivos, que no atenten contra la privacidad de los usuarios y que no sean un estorbo para hacer un uso justo de los contenidos adquiridos.

Espero que los Reyes hayan sido generosos con todos vosotros. Entre otras cosas, a mí me han traído música: Berlin Cabaret Songs, de Ute Lemper; The Great Unwanted, de Lucky Soul; e Insolente, el último disco del compañero Javier de Torres. Todos ellos sin DRM 🙂

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